Villarreal 1-1 Rayo Vallecano: Empate agridulce ante un Villarreal con diez

Villarreal 1-1 Rayo Vallecano: Empate agridulce ante un Villarreal con diez
Pedro Díaz durante el Villarreal – Rayo

El Rayo Vallecano empató ante el Villarreal en un partido en el que jugó durante una hora con un jugador más. Alvaro marcó el tanto vallecano.

Ficha técnica:

Villarreal (1): Junior, Costa (A), Kambwala (R), Denis Suárez (Bernat, minuto 62), Santi Comesaña, Barry (Gerard, minuto 73), Gueye (A), Yeremy (A) (Foyth, minuto 73), Ayoze (Ojeda, minuto 83) (A), Cardona y Pau Navarro (Pau Cabanes, minuto 73).

Rayo Vallecano (1):  Batala, Balliu (Ratiu, minuto 56), Lejeune, Mumin (A), Pacha (Chavarría, minuto 84), Oscar Valentín, Pedro Díaz (Ciss, minuto 56), Trejo (A), De Frutos, Alvaro, Trejo (Isi, minuto 62) y Camello (Nteka, minuto 62).

Goles: 0-1. Minuto 22. Alvaro García; 1-1. Minuto 45. Ayoze.

Árbitro: Hernández Hernández.

VAR: Sánchez Martínez.


VILLARREAL 1 (Ayoze)RAYO VALLECANO 1 (Alvaro)

La doble cara del Rayo Vallecano se presentó en La Cerámica con la intención de reivindicar muchas posiciones y muchas caras en un momento de la temporada en el que las circunstancias han querido que se acumulen partidazos: Real Madrid, Villarreal y Betis obligaban a Iñigo Pérez a salirse del guion y rebuscar en el fondo de armario para encontrar opciones de garantías.

Lo hizo con siete variaciones y, pese a los cambios, el equipo empezó jugando de memoria o eso pareció en los primeros diez minutos en los que un control erróneo de Camello tras gran pase De Frutos, y otro tras regate dentro del área, evitaron que los de Vallecas se pusieran rápidamente por delante en el marcador.

Superados los dos sustos iniciales los de Marcelino avisaron tras un exceso de confianza de Pedro Díaz en la salida del balón. El remate cruzado de Yeremy se toparía con la bota derecha del gran Batalla, que volvía a dejar otra muestra de su extraordinaria calidad.

Con el partido estabilizado el ganador sólo podía ser el Villarreal, buscando con paciencia los huecos y encontrando con inteligencia las cosquillas a un Rayo que lo que necesitaba era lo que iba a encontrar en el minuto 20. Alvaro García iba a aprovechar un envío desviado por Trejo y aprovechado por Camello para filtrar un gran balón y permitir que el extremo se plantase solo ante Junior para embocar haciendo el 0-1. La revisión del VAR añadió suspense al momento porque en el primer envío Camello estaba adelantado, pero el toque de Trejo le habilitaba para que el tanto fuese legal.

El Rayo había entrado muy bien al partido, activo en la presión y rápido en las transiciones, aprovechando la tercera oportunidad para poner patas arriba un Estadio de La Cerámica que presentaba un flojo ambiente, que terminó congelándose cuando Hernández Hernández mandó a la caseta a Kambwala por una entrada de juzgado de guardia sobre Oscar Valentín. El Villarreal se quedaba con uno menos y no había discusión. El entradón a media altura recibió el castigo que merecía y los castellonenses quedaban en desventaja en el marcador y también en el número de efectivos.

El partido ya estaba presentado y el ida y vuelta era espectacular, aunque eran los locales los que encontraban las ocasiones que una y otra vez les negaba un Augusto Batalla que cruzó los dedos al ver cómo era atendido Mumin por problemas físicos y que empezó a rezar cuando Ayoze rompió la muralla vallecana con un golazo en el minuto 45. El Villarreal devolvía el partido a la casilla de salida y lo hacía con la inercia de, incluso con 10, sentirse mejor que un Rayo que no fue inteligente para aprovechar su ventaja.

Tras pasar por vestuarios para descansar quedaba por ver si el Rayo entendía que habían cambiado las tornas del partido y que había que saber jugar con la ansiedad del rival, algo que no aprovechó cuando las cosas le iban totalmente de cara. Mover al rival era la primera premisa a llevar a cabo y buscar la espalda de los centrales la segunda. Un pase mágico de Camello para De Frutos pudo haber supuesto el 1-2, pero el remate del extremo salió desviado. Se veían algunos matices diferenciadores, con Trejo participando más en el juego entre líneas y con el equipo moviendo el balón de lado a lado.

Una jugada de tiralíneas acabó con un nuevo remate de Camello que, milagrosamente para los de Marcelino, no acabó en la portería porque tocó en un defensa. El Rayo seguía avisando con Camello otra vez disparando junto a la escuadra. El primer cuarto de hora del segundo tiempo devolvió el partido al punto del que no debería haber salido nunca, con el Rayo mirando a los ojos al Villarreal para decirle que su intención era asaltar La Cerámica. El dominio del balón conseguía dos cosas, acercarse a la portería de Junior y mantener alejado a Ayoze y los suyos de las inmediaciones de Batalla.

Poco a poco Iñigo iba devolviendo al equipo a los teóricos titulares con Ciss, Ratiu, Isi y Nteka sumándose a una guerra en la que la clave seguía estando en cansar a su rival. Ahora sí lo hacía bien el Rayo. Control, dominio, posesión, búsqueda de espacios y presión para hacer el segundo de la noche que, a falta de 20 minutos no llegaba aunque rondaba.

Quedaba un cuarto de hora y el partido seguía volcado hacia el mismo lado. El Rayo tenía todo bajo control y seguía buscando la victoria ante un Villarreal al que le costaba salir de su propia parcela. Gueye lo consiguió en una ocasión y de nuevo apareció Batalla para salvar a los suyos. El argentino seguía a lo suyo: parar, parar y parar, mientras De Frutos veía cómo Cardona salvaba el 1-2 cuando todo el rayismo empezaba a celebrarlo.

De ahí al final lo que ocurrió fue inesperado. El Villarreal resucitó y se fue arriba buscando una victoria que tuvo muy lejos durante toda la segunda mitad. Batalla evitó el gol de nuevo con otro paradón de los suyos llevando el partido a un correcalles en el que ninguno sacó provecho.