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Vallecas cantó por un Rayo campeón

El Rayo Vallecano se deshizo del Real Betis, uno de sus rivales directos por salvar la categoría, gracias a los goles logrados por Armenteros, Diego Costa y Raúl Tamudo.

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Ficha Técnica:

Rayo Vallecano (3): Joel, Tito, Arribas, Pulido, Casado (A), Javi Fuego, Movilla (Diego Benito, minuto 89), Piti (Trashorras, minuto 76), Michu, Armenteros y Diego Costa (Tamudo, minuto 83).

Real Betis (0): Fabricio, Nelson, Paulao, Dorado, Nacho, Beñat (A), Iriney, Salva Sevilla (Jonathan Pereira, minuto 57)(A), Rubén Castro, Molina (Santa Cruz, minuto 73) y Jefferson Montero.

Arbitro: Undiano Mallenco.

Goles: 1-0. Minuto 50. Armenteros; 2-0. Minuto 78. Diego Costa; 3-0. Minuto 90. Tamudo.


No siempre se puede ganar ofreciendo espectáculo, ni siendo uno mismo, ni pasando por encima del rival. El Rayo Vallecano ha aprendido muchas lecciones este año y, por ese camino, puede llegar lejos, muy lejos. Una de ellas es la paciencia y la constancia. Los partidos se hacen largos en Vallecas para los rivales de un equipo que lucha, pelea, se entrega y aprovecha su pundonor para acorralar a los visitantes. Así han caído algunos puntos en el casillero franjirrojo y así se consiguió doblegar a un Betis que pensó que, después de su gran partido ante el Real Madrid, lo de Vallecas y el Rayo sería un puro trámite. Y se equivocaron.

En el Estadio de Vallecas se volvió a respirar ese ambiente de fútbol que suele acompañar cada partido de su equipo (una lástima que debido a la política de precios de los que mandan ni con ‘paquetes de entradas dobles’ se consiga llenar la grada) y con esa atmósfera se fue consumiendo un partido que tiene pinta de convertirse en todo un clásico durante las próximas temporadas.

Los de Mel plantearon un duelo claramente encaminado a bajar las revoluciones. El ex-entrenador del Rayo es plenamente consciente de cómo se viven los choques en este estadio y cómo en una pelea cuerpo a cuerpo, y con idas y venidas, los locales tienen ventaja. Así, pidió a los suyos que tuvieran la pausa suficiente para desactivar el empuje franjirrojo y, evitando jugar al fútbol, obligó a Fabricio a enviar en largo todos sus balones.

Enfrente, el Rayo Vallecano, que como ya avisábamos en la previa dejó en el banquillo a Trashorras en favor de Piti y que volvió a contar con Diego ‘Killer’ Costa, tampoco quiso salirse del guión y, aunque quizá puso algo más de empeño en bajar el balón, también abusó de los envíos largos de Joel. La primera mitad fue floja, aunque serían los vallecanos los que intentaran con poco acierto acercarse al área visitante. Diego Costa lo intentó en un par de ocasiones, Michu con un gran remate de cabeza estuvo cerca, mientras Piti se movía entre líneas y Armenteros profundizaba por banda, una vez desactivado el centro del campo verdiblanco. Beñat era el único que ponía algo de criterio en un equipo que, en la segunda mitad, ofrecería su peor versión.

Un vendaval de coraje y entrega se llevó por delante a la caricatura del Betis

SI hay algo que sabe aprovechar muy bien este Rayo es la presencia desestabilizadora de un hombre que marca las diferencias: Diego Costa. El brasileño mantuvo a raya durante todo el encuentro a los centrales béticos, además cayó a banda, presionó al rival, luchó por cada balón dividido, asistió a Armenteros en el gol que abría la cuenta y marcó el suyo propio. En definitiva, Costa en estado puro. Cierto es que en ocasiones desespera con su vuelta cansina y pausada a posiciones habilitadas tras finalizar una jugada, pero nadie puede reprochar algo a un jugador que, además, se siente a gusto en el club, en el entorno y en Vallecas. Esperemos que no se tuerza.

A los cinco minutos de la reanudación llegaría la jugada clave del partido, la más trascendente por su desarrollo y por las consecuencias que produjo en los andaluces. Un envío largo para Diego Costa fue prolongado por el ariete brasileño para que Armenteros se plantara solo ante Fabricio para lograr el 1-0. El Betis conocía la jugada, pero la defendió mal, muy mal. Entonces le entraron los miedos, el Rayo se vino arriba y el fútbol se volcó hacia los locales, dejando al Betis herido de muerte.

La consecuencia fue que los vallecanos crecieron, mejoraron enormemente y, sin apenas pasar apuros -más que un mal remate de cabeza de Roque Santa Cruz-, sentenciaron definitivamente el choque. Primero por mediación de Costa, que remató un buen lanzamiento de falta de Trashorras, y posteriormente Tamudo, que volvió a citarse con el gol de la misma manera que ya lo hiciera la semana pasada en «su otra casa».

De esta forma, con una victoria sobre un rival directo y con tres puntos que saben a gloria tras la goleada del domingo anterior, el Rayo duerme pensando en el Málaga, hablando de la permanencia, pero soñando con algo mucho más grande, mientras Vallecas cantaba por un Rayo campeón.