RAYO

¡Qué bueno que viniste, Oscar!

El argentino ha guiado al Rayo a Primera División

Escrito por Martes, 22 Junio 2021

    Opinión. "El Rayo ha bailado al son del tango de Trejo. Tranquilo, suave, melodioso, sin hacer ruido..."

    ¡Qué bueno que viniste, Oscar!Rayo Vallecano

    Opinión. "Cuídate del lobo feroz, que del cordero ya lo hago yo". Vallecas es un corral repleto de corderitos y lobos dormidos que han necesitado de un 'cordero feroz' para guiarles en el camino y llevarles a la gloria. Tenían dos salidas: el matadero o un palacio a medida... y eligieron este último. El Rayo no es un lugar sencillo. Aquí tienen que bregar con lo de fuera, como todos, pero sobre todo con lo de dentro, y esa guerra, ese desgaste, ese día a día, hace mucho más valioso cualquier éxito alcanzado. El paso del tiempo pone a cada cual en su sitio y al 'cordero feroz', de glorioso nombre Oscar Guido Trejo o 'Chocota' para amigos, allegados y conocidos, le sitúa varios niveles por encima del resto.

    Todavía recuerdo aquella conversación que mantuvimos en el verano del 2011. Chocota quería seguir en Vallecas, se sentía como en casa, pero la decisión no solo dependía de él, su club necesitaba 'hacer caja'. El argentino de Santiago del Estero había encontrado en 'el barrio' lo que unos años atrás había dejado a sus espaldas cuando salió de Boca para aterrizar en una isla española llamada Mallorca. Quería triunfar en Europa, quería disfrutar en España. Su deseo era demostrar que ese fútbol que le sale a borbotones de unas botas bien calzadas, que hacen honor al mejor fútbol que se ha visto por estos lares en mucho tiempo, tenía mucho recorrido. Demostró en Elche, a préstamo, que tenía mucho que ofrecer. Y llegó a Vallecas con una mochila repleta de ilusión y de sueños. Aquí se enamoró del viejo estadio, de su gente, de ese ambiente con olor a fútbol de toda la vida. Argentino en Vallecas, amor a primera vista. Llegó, triunfó, disfrutó y, cosas del destino, tuvo que interrumpir su idilio con la franja para seguir haciendo más grande su nombre. En Vallecas le echamos de menos durante unos cuantos años, siempre pendientes de una posible vuelta, siempre soñando con volver a ver al 'Chocota' impartiendo lecciones futbolísticas sobre el césped del Estadio de Vallecas. 

    En Gijón y en Toulouse disfrutaron de su máster futbolístico durante seis largos años, aquel período de tiempo en el que nadie en Vallecas se había olvidado de él. Tampoco lo hicieron en Mallorca o en Elche, ni en su Argentina natal, donde todavía suspiraron durante años por recuperar la esencia de un futbolista que un día recibió la llamada de Cobeño para su vuelta a casa. Trejo debía cambiar de nuevo el rumbo del Rayo. En el destino de este club estaba escrito que la suavidad de su fútbol y la agresividad e intensidad de su pelea volvieran a maravillar a las gentes del barrio. 

    Han pasado diez años desde que Trejo marcara un gol histórico que abría las puertas de Primera División. El Xerez sucumbió ante el empuje de aquella grada repleta de esperanza y recibió el golpe de este argentino con alma vallecana. En Primera, tras su regreso, no fue feliz y Vallecas dudó de él. La historia se reescribió este domingo y lo hizo en un libro al que todavía le quedan páginas en blanco. En Segunda se ha vuelto a salir. Diez años después, esas botas bien calzadas han vuelto a hacer diabluras. El Rayo ha bailado al son del tango de Trejo. Tranquilo, suave, melodioso, sin hacer ruido... Balón por aquí, balón por allá... Nadie sabe con qué nos deleitará en cada acción... Tenso, aguerrido, potente, con rabia en cada recuperación. La transformación del Dr. Jekyll y Mr. Hyde vestido de corto, vestido con una franja roja que se apoderó de su corazón nada más aterrizar en Vallecas. Así es Trejo. Blanco o negro, no hay posición intermedia. Un líder absoluto en la sombra.

    Su gol en Girona devolvía al Rayo a Primera División, diez años después. Su fútbol en Girona volvió a ser el de ese líder silencioso, tranquilo, repleto de calidad, poniendo pausa o acelerando el ritmo de los corazones de una afición que sigue rendida a los pies de un príncipe vestido de futbolista, de un futbolista que ha encontrado en Vallecas ese hogar que ni todo el oro del mundo es capaz de proporcionar. Argentina y Vallecas van de la mano de Trejo, la mano de ese 'cordero feroz' que nos debe guiar en una selva repleta de peligros. La Primera le espera. Vallecas le venera. Trejo, nos guía. ¡Qué bueno que viniste, Oscar!

     

     

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