El estadio Teresa Rivero, ese fortín que nadie ha terminado de asaltar a pesar de lo ‘sufrido’ hace quince días, volverá a ser testigo de un nuevo reto. El Rayo recibe a un Valladolid con aspiraciones de ascenso, que llega a Vallecas con ganas de dar guerra.
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No parece el rival más apropiado para levantar el vuelo y reencontrarse con uno mismo, dejando pasar de largo los fantasmas que han atenazado en las últimas jornadas a un Rayo que empezó imparable y que ha ido dejando cierta sensación de debilidad conforme pasaban las jornadas. El Valladolid, recién descendido de Primera División, está teniendo un reencuentro con la Segunda marcado por la inestabilidad. Su inicio de temporada, y hasta que se cruzaron con el Betis de Pepe Mel, fue inmejorable: tres victorias en tres partidos, ocho goles a favor y ninguno en contra, situaban a los vallisoletanos en cabeza junto al Betis y al Rayo, que hasta esa fecha también ganaban todo lo que jugaban.
Por Pucela se las prometían muy felices, con un equipo confeccionado para estar en el tramo final de competición enfrascado en la lucha por retornar a la categoría perdida. Javi Guerra y Calle marcaban las diferencias a base de goles, y los vallisoletanos se sentían superiores en capacidad resolutiva, aunque no tanto en creación futbolística.
El tropiezo en el Benito Villamarín (por aquel entonces todavía Ruiz de Lopera) supuso un punto de inflexión a la baja, que dio como resultado tres empates consecutivos (Elche, Albacete y Ponferradina) que les sacaba de los seis primeros puestos de la clasificación. Cuatro partidos consecutivos sin ganar y cuatro partidos consecutivos encajando goles. Ahí está una de las claves de la trayectoria de este equipo, puesto que las cinco victorias que han logrado hasta la fecha han finalizado con la portería a cero, o lo que es lo mismo, cuando el rival les ha marcado, no han conseguido ganar.
Otro dato importante en el devenir de la competición para el Valladolid se centra en la debilidad que muestra el equipo lejos del Nuevo José Zorrilla. En cada desplazamiento, salvo en el primero en Granada, los castellanos no han conseguido vencer, acumulando dos empates y dos derrotas. Esta tarde se enfrentan los dos equipos que persiguen al Betis como mejores cuando juegan en casa, donde ambos únicamente han dejado escapar un empate.
La vuelta de Jofre Mateu a la que fuera su casa durante las últimas temporadas será un aliciente añadido a un partido que promete emociones fuertes.
El conjunto vallisoletano viaja a Madrid con la novedad de Carlos Lázaro y con la ausencia de Baraja, por lesión, y Alvaro Antón, por decisión técnica. Estos son los 18 jugadores elegidos por Antonio Gómez: Jacobo, Justo Villar, Barragán, Pedro López, Guilherme, Arzo, Valiente, Jordi, Jorge Alonso, Álvaro Rubio, Carlos Lázaro, Jesús Rueda, Sisi, Nauzet, Jofre, Keita, Calle y Javi Guerra.
El Rayo no quiere más problemas en casa
El conjunto de Sandoval no quiere pasar más apuros ante los suyos y para evitarlo el técnico madrileño recurrirá de nuevo a su planteamiento ‘estrella’, sacando a Michel del equipo titular y devolviendo a Armenteros a la lista inicial. Esto dejará un dibujo más coherente y una alineación prácticamente calcada a la que a principios de temporada lograse tan buenos resultados. Borja García, tras su vuelta a la titularidad en Sevilla, seguirá en el once, mientras que Delibasic -no queda otra ante la lesión de Aganzo- será el delantero centro referencia de un equipo que intentará recuperar el olfato goleador que parece haber perdido en los últimos encuentros.
Se acabaron las pruebas, los 4-4-2, los tres jugadores por el centro y la búsqueda de unas alternativas que no han terminado de funcionar. El Rayo regresará a sus orígenes y buscará, con llegadas por banda, romper a un equipo que defensivamente es, junto al Betis, el mejor de la categoría (tan solo han encajado ocho goles).
El Rayo necesita la victoria. Primero por la presión clasificatoria, segundo por no dejar escapar más puntos en casa y tercero, y más importante, por el estado anímico de una plantilla que no está tan mal en lo futbolístico como indican sus últimos resultados -dos derrotas, dos empates y una única victoria en las cinco últimas jornadas-.
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