Era el jugador deseado por Pepe Mel para solucionar los problemas de un Rayo que hacía aguas en zona defensiva, pero Cuadrado terminó convirtiéndose en uno de los mayores ‘fiascos’ de los últimos años.
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Iban Cuadrado fue un hombre «record» en el Rayo Vallecano. Nada más llegar al equipo, con apenas dos entrenamientos con sus nuevos compañeros, su mentor en el conjunto vallecano, Pepe Mel, le convocaba para el partido ante el Hércules. En su primera convocatoria con los franjirrojos fue titular, con tan mala fortuna que anotó un gol en propia puerta y cometió un penalti, en un encuentro que finalizó con empate a cuatro goles.
Su meteórica aparición en el cuadro vallecano se saldó, tras seis jornadas disputadas, con una sanción por acumulación de tarjetas y, pocos meses después de su llegada, el club le declaraba su intención de no seguir contando con él para esta temporada. Visto y no visto.
En su camino quedaron seis partidos, con una estadística lamentable, que cerraban un periodo nada fructífero ni para él ni para el equipo. Desde su estreno ante el Hércules disputó todos los minutos posibles frente a Recreativo, Albacete, Córdoba -en partido aplazado por la nieve-, Cartagena y Girona. Su aportación fue bastante pobre. Descolocado, nervioso y poco acertado, Cuadrado vería como el Rayo acumulaba empates y derrotas por partes iguales. Tres empates y tres derrotas, con catorce goles en contra, terminaron por sacarle -junto con la marcha de Pepe Mel- de un equipo en el que nadie confiaba en sus posiblidades ni en su aportación.
Su destino estaba cantado y tras la conclusión de la temporada, con la salvación del equipo asegurada en el último suspiro, todas las partes se afanaron en buscar una salida buena para el jugador y para el Rayo. Cuadrado terminó recalando en la Ponferradina, equipo recién ascendido que visitará el Teresa Rivero el próximo sábado y en el que el central ha participado en nueve jornadas, con dos victorias, dos empates y cinco derrotas, encajando dieciseis goles. Por Vallecas, su recuerdo es sinónimo de sufrimiento, en lo colectivo y en lo individual.
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