De momento, el Rayo pierde en su propio concurso

La actualidad del Rayo Vallecano no deja de deparar sorpresas y siempre son desagradables. Da igual que la sensación de tranquilidad se hubiera instalado en el club, al final todo vuelve a aflorar.

Opinión. La realidad del Rayo Vallecano es día a día un auténtico infierno. En las oficinas del club se respira ese ambiente de resquemor que pocos pueden defender, ninguno puede aceptar, pero nadie se atreve  a discutir. De entre todos esos aromas rancios y poco saludables, y cuando todo parecía empezar a encauzarse por el recto camino de la concursal, aparecen los olores a podrido que, ante las dificultades, quieren presentarse como salvadores y justicieros.

Ahora el problema es el sueldo de Sandoval -cinco como ese se merecía después de lo que aguantó, tanto él como el resto del equipo-, o más bien el del resto de su gente, que se merecen un homenaje, tras tanto sufrimiento en la sombra (de eso damos fe). Rebajas y más rebajas, eso es lo que se solicita a todos aquellos que durante meses han estado trabajando gratis, han defendido el prestigio y el futuro de un club que ahora, en manos de unos cuantos, les vuelve a dar la espalda. No sé si el dinero lo tiene que poner Martín Presa, no sería mala idea ¿no les parece?, o si tiene que salir de los varios patrocinadores que, una vez llegada la Primera División, iban a solucionar el problema creado o si debería salir de los abonos, rebajados o no, de los aficionados que han decidido seguir apoyando a los suyos… no lo sé. Eso sí, Sandoval, su equipo, y el resto de componentes de este equipo se merecen un respeto y a día de hoy eso les está faltando.

Se le faltó al respeto a Aganzo, claro ejemplo de deportividad y profesionalidad. El jugador siempre ha luchado contra las lesiones y ha intentado ayudar al equipo, desde el primer minuto hasta el último. La resolución final ha sido una patada en el trasero. Así podemos continuar con Quero, Susaeta, ahora con Sandoval e incluso con Miñambres… ya está bien. Seamos serios. Que alguien solucione este desaguisado y que lo haga cuanto antes.

Poca confianza tengo yo en los Tébas; Plaza y compañía. No es nada personal, simple intuición y alguna que otra historia escuchada entre bambalinas y que les dejan en mal lugar, a ellos y a los que han confiado en su sabiduría para solucionar esto. Entonces, ¿quién nos queda? El futuro del Rayo es complicado, muy complicado. El inicio de la liga está a la vuelta de la esquina, el Mallorca llega en unos días a Vallecas y nosotros, mientras tanto, estamos más preocupados de otras cosas que de la realidad deportiva. Así, algunos ya auguran un descenso deportivo a mitad de liga para un equipo al que le ha costado mucho poder reforzarse y que con inversión cero en fichajes ha luchado contra su presente y su pasado en busca de un futuro que se presenta sombrío. Que alguien aporte luz a esta oscuridad y que lo haga de inmediato o de lo contrario, el Rayo, en su afán por sobrevivir se hundirá en bloque. Las ratas abandonarán el barco, mientras el capitán y todos los que realmente amamos a este club, a esta camiseta y a este escudo, nos quedamos aquí, llorando las penas.