La presión de un ambiente hostil marcará al Rayo en Sevilla

El Rayo Vallecano ya sabe lo que supone jugar en Sevilla ante el Betis. Una grada caliente, encendida, presionante y que nunca deja de animar a los suyos.

El año pasado fue un infierno, el anterior también, ¿qué ocurrirá este año? El Rayo Vallecano lleva dos temporadas consecutivas ‘mordiendo el polvo’ en sus visitas al Real Betis Balompié. El Ruiz de Lopera, rebautizado como Benito Villamarín, ha sido un estadio en el que últimamente los vallecanos han recibido goles en contra y un trato… poco amable.

La historia del año pasado en el Benito Villamarín se empezó a escribir muy temprano. Apenas recién aterrizado el autobús de seguidores del Rayo Vallecano a la capital andaluza, ya empezaron a sentir lo que era la presión y el «acoso». Primero buscando a Bukaneros por las calles de la ciudad, después encontrando a un pequeño grupo de aficionados del Rayo que, desde el ‘gallinero’ del estadio verdiblanco, tuvo que soportar todo tipo de insultos y gamberradas por parte de los seguidores más radicales situados en el fondo contrario.

El desarrollo del partido tampoco alivió las tensiones. Sandoval no dejó de recibir «consejos» desde la grada, incluso tuvo algún que otro cruce de palabras con varios de los aficionados sentados en aquella zona del estadio (justo a la espalda del técnico madrileño). El primer gol, logrado por el Betis con la colaboración de un jugador franjirrojo, abrió aún más la brecha. Emaná, con un penalti a lo Panenka mal recibido por Cobeño, puso el colofón a un partido marcado por la presión ambiental.

Las bengalas fueron el complemento perfecto para un día nefasto en el que el Betis consiguió una amplia victoria sobre el Rayo Vallecano.


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