Varios son los entrenadores de Primera División que han llegado a la jornada 11 (diez partidos jugados hasta el momento) con muchas dudas y con la sensación de peligro sobre ellos.
Seis entrenadores, por razones diferentes y con riesgo dispar, llegaban a esta jornada mirando de reojo al palco en busca de un gesto de gracia que les permitiera seguir respirando con tranquilidad después de esta jornada. Algunos de ellos, gracias a los resultados logrados esta semana, pueden dormir más tranquilos, mientras otros seguirán dándole vueltas a su delicada situación particular.
Manzano (Atlético de Madrid). El técnico del Atlético de Madrid, Gregorio Manzano, rompía este fin de semana una racha negativa de cinco jornadas consecutivas sin ganar (dos derrotas -Barcelona y Ath. Bilbao- y tres empates -Sevilla, Granada y Mallorca). Con el 3-1 de ayer ante el Zaragoza en el Vicente Calderón, el At. Madrid sumó más goles que en las cinco jornadas precedentes, donde tan solo había logrado uno, mientras que recibía nueve. Aún así, la afición del Calderón no terminó totalmente satisfecha de la imagen del equipo y pidió la dimisión de Miguel Angel Gil al frente del club colchonero. La imagen de Manzano se dulcifica, aunque su decisión de ‘señalar’ a Reyes, dejándole fuera ante el Zaragoza, no fue muy bien recibida por el conjunto de una masa social que esperaba mucho más de su equipo a estas alturas.
Garrido (Villarreal). La historia de Juan Carlos Garrido en lo que va de temporada viene marcada por los pobres resultados de su equipo, tanto en liga como en Champions, así como por las lesiones de sus principales jugadores, que han dejado en cuadro al equipo. Su puesto, antes de la victoria ante el Rayo Vallecano del sábado, estaba en serio peligro. La única victoria, lograda ante el Mallorca por idéntico resultado que ante los vallecanos (2-0), así como su pobre imagen en Europa, habían llevado al entrenador de los castellonenses a vivir peligrosamente sobre la cuerda floja. El presidente le ratificó esta misma semana y el equipo respondió con una victoria ante el Rayo que rebaja la tensión, pero que no la elimina totalmente. Su difícil situación quedó escenificada cuando realizó el cambio de Senna por Mario, acogido con una sonora pitada desde la grada.
Mel (Betis). La historia reciente de Mel en el Betis es, cuando menos, curiosa. El míster madrileño del conjunto verdiblanco ha pasado de ser el entrenador de moda de Primera División, a estar en entredicho. Los béticos iniciaron la liga con cuatro victorias consecutivas, llegando a ser líderes en solitario, pero seis derrotas seguidas han llevado a los sevillanos a entrar en una crisis que pone todas las miradas sobre el banquillo de Mel. La derrota en el Sardinero ante el Rácing, que todavía no había ganado y que es un equipo de «su liga», ha hecho mucho daño a un equipo que la próxima semana deberá recibir al Málaga de Pellegrini.
Aguirre (Zaragoza). No le marchan mucho mejor las cosas a Javier Aguirre al frente del Real Zaragoza. El mexicano tampoco vive tranquilo con un equipo que está un punto por encima de los puestos de descenso y que ha encadenado tres derrotas consecutivas (Osasuna, Valencia y At. Madrid) en las que los maños tan solo han logrado un gol, el anotado este domingo en el Calderón ante el At. Madrid, recibiendo siete en contra, poniendo en tela de juicio el trabajo del míster del Zaragoza.
Luis García (Getafe). En Getafe no dan crédito a los pobres resultados de un equipo confeccionado con la intención de dar un salto de calidad que no se está produciendo y que está llevando a los azulones a convivir semana tras semana con los puestos de descenso a Segunda División. El conjunto getafense sigue sin mejorar y una nueva derrota (3-1 en Mestalla ante el Valencia), deja la única victoria lograda en casa ante el Betis (1-0) como un pobre resultado para las aspiraciones de su afición. La falta de resultados, aunque el equipo haya demostrado buena línea de juego en momentos puntuales, siembra algunas dudas sobre el banquillo.
Pellegrini (Málaga). Pellegrini vivió la misma circunstancia que Juan Carlos Garrido en Villarreal. Una decisión suya, que llevó al banquillo al joven Isco sustituido por Ruud Van Nistelrooy, no fue bien acogida por la afición que, con el momentáneo empate a un gol en el marcador, acogió el cambio con silbidos para un Pellegrini que después de la derrota de los suyos en Vallecas vivió una semana complicada. La victoria del Málaga ante el Espanyol rebaja la presión que empezaba a surgir en torno a un entrenador que justificó la derrota ante el Rayo por las dimensiones del terreno de juego del Estadio de Vallecas.
