El Rayo Vallecano sigue confirmando sus buenas sensaciones y con un empate en el Reyno de Navarra ante Osasuna (0-0), continúa su buena marcha en Primera División.

Ficha técnica:
C.A. Osasuna (0): Andrés, Rubén (A), Flaño (A), Damiá, Cejudo, Raitala, Puñal, Nekounam (Timor, minuto 79) (A), Ibrahima, Raúl Garcia (Lamah, minuto 66) y Nino (Sola, minuto 84).
Rayo Vallecano (0): Cobeño, Tito, Arribas (A), Jordi Figueras (A), Casado (A), Movilla (Rafa García, minuto 84), Javi Fuego (A), Michu (A), Piti (Botelho, minuto 67), Lass y Delibasic (Tamudo, minuto 60).
Arbitro: Iglesias Villanueva.
El Rayo Vallecano necesitó tan solo unos segundos para desactivar y controlar el esperado ataque en tromba y agresivo de un Osasuna que sorprendido por la apuesta futbolística de los de Ismael Martínez, con Sandoval de nuevo en la grada cumpliendo su segundo partido de sanción, se limitaría a enviar balones al cielo de Pamplona.
El conjunto vallecano apostó por incluir en su once inicial al ‘milagrosamente’ recuperado Tito para que se hiciera dueño y señor de la banda derecha e incluyó a Delibasic nuevamente en punta. El montenegrino, trabajador y totalmente enchufado, no paró de pelear cada balón que caía por su zona que, hoy, fueron muchos.
Los primeros intentos para desbaratar el posible ataque local llegaron con envíos en diagonal desde la posición de Jordi Figueras hacia la banda derecha en la que se desenvolvió una semana más el guineano Lass. Su velocidad y descaro en el uno contra uno provocaba una continua sensación de peligro en la zaga osasunista, obligando a sus centrales a apoyar excesivamente el juego defensivo de sus laterales. Por la izquierda era Piti el que intentaba equilibrar el juego, especialmente volcado hacia el otro costado del ataque franjirrojo.
El control del balón pertenecía al Rayo, que demostró en una buena primera mitad, tener todas las intenciones ofensivas que parecieron abandonar a un Osasuna demasiado preocupado en tapar las vías de escape por las que continuamente aparecían los jugadores vallecanos. La presión de los madrileños obligaba a los envíos en largo para que Nino, desquiciado y totalmente desatendido, intentara superar a los centrales Jordi y Arribas, sin éxito, por supuesto. Jordi se convirtió en el último defensor y en el primer atacante de un Rayo Vallecano con fútbol total al que faltó remate, a pesar de gozar de las mejores ocasiones de los primeros cuarenta y cinco minutos.
A los veintisiete, tras un intento de Delibasic desde treinta metros buscando la posición adelantada de Andrés, llegaría la ocasión más clara de los primeros cuarenta y cinco minutos. Movilla, culminando una excepcional primera mitad con presencia en todas las partes importantes del terreno de juego, se incorporó por banda izquierda y su centro rematado de cabeza y con gran intención por Piti se marchó fuera por poco. El Rayo provocaba los primeros murmullos entre una afición navarra que veía cómo su equipo estaba siendo totalmente superado por un rival del que esperaban otra cosa. El Rayo mandaba, el Rayo controlaba, el Rayo dirigía y Osasuna se defendía y buscaba la contra que nunca llegaba. La presión de los de Martínez siguió dando sus frutos mientras los de Mendilibar continuaban sin encontrar la escapatoria, provocando los primeros silbidos de una grada siempre entregada a los suyos.
Un disparo de Lass, enviado a córner por Rubén ante la llegada con potencia de Delibasic, cerraría una primera mitad en la que el Rayo mereció más que el empate a cero que reflejaba el marcador después de cuarenta y cinco minutos en los que fue netamente superior al Osasuna.
Lass, con un disparo al larguero, tuvo la ocasión más clara del partido
El inicio de la segunda mitad siguió bajo las mismas directrices marcadas en la primera y, aunque Osasuna pareció adelantar unos metros su posición, sería el Rayo el que intentó bajar el balón y jugar al pie para desarbolar a su rival. Los rojillos estiraron sus líneas y buscaron apretar algo más arriba a su rival, provocando los primeros desequilibrios defensivos de un Rayo que seguía trabajando bien. Tamudo reemplazaba a Delibasic y Botelho hacía lo propio con Piti, ofreciendo el refresco ofensivo que siempre busca el conjunto dirigido por Sandoval. En los locales la inclusión de Lamah supuso una inyección extra para los pamploneses, que iniciaron una fase de mejor juego y mayor presión en la que casi sale beneficiado el Rayo con sus raudos contragolpes. El primero, en un tres para dos culminado por Lass con remate a la parte superior del larguero, mereció el premio que finalmente no llegó.
Tamudo no suponía el incordio que fue Delibasic y Botelho no tenía la profundidad de Piti, pero el Rayo no renunciaba al ataque ni a la victoria. Lass volvió a intentarlo con disparo lejano y Osasuna pareció volver a perder el rumbo y el control que apenas les había durado diez minutos. Los de Sandoval seguían con las ideas claras y, mientras durase la gasolina, seguirían llevando el mando de un partido que finalizó sin goles y en el que el Rayo volvió a dejar buenas sensaciones para sumar un nuevo punto en su lucha por la permanencia.

