José Ramón Sandoval se despidió en una emotiva rueda de prensa en la que repasó sus logros al frente del banquillo del Rayo Vallecano. Habló de sentimiento y agradeció al club el haberle dado la oportunidad de estar allí.
José Ramón Sandoval inició su comparecencia en la sala de prensa de la Ciudad Deportiva despidiéndose de los miembros de la prensa que habitualmente cubre la actualidad del Rayo Vallecano. A continuación inició su despedida, dando paso posteriormente a las preguntas de los periodistas presentes en el acto.
«Quería terminar mi etapa en el Rayo Vallecano, despidiéndome de mi afición, de mi club, de todos mis jugadores, de la gente que ha hecho posible el sueño en el que yo he vivido durante cuatro años y medio. Recuerdo que llegué a este club el 25 de Febrero de 2008, en un campito que se llama La Torre, contratado por el Rayo Vallecano para que no descendiera su filial a Preferente. Ese año cumplimos el objetivo, al año siguiente hicimos un campeonato histórico disputando la final de la Copa Federación y al siguiente rompimos récords. Fuimos campeones de Madrid en Tercera División y ascendimos a Segunda B. Posteriormente tuve la fortuna de que la Familia Ruiz-Mateos confiara en mí para su proyecto y, en un año de transición, de problemas económicos, ascendimos a Primera División con todas las adversidades que pudimos pasar. Este año, mi primer año en ley concursal de transición, con todos los problemas que hemos vivido, conseguimos el objetivo y mi contrato se acaba el 30 de junio y el club ha decidido no renovarme, lo respeto totalmente. Agradezco infinitamente a todas las personas que han trabajado a mi lado en este club empezando desde categorías inferiores: Angel de Miguel, Manzaneque, Nacho, Víctor Paredes, mi mano derecha que es Ismael, los scouting que hemos tenido y todas las personas que han completado la zona profesional conmigo, que para mí ha sido un sueño. Todos los objetivos se han cumplido y me voy muy orgulloso, a pesar de los muchos errores que he podido cometer, por haberme implicado en un club en el que si no te implicabas no hubiéramos estado donde estamos ahora mismo. He vivido cosas atípicas, hasta el punto de ser citados los capitanes y yo por un fiscal a la Plaza Castilla para convencernos de que la salvación del Rayo pasaba por abandonar la Segunda División, teníamos que estar en Primera División. Nos convencieron e hicimos todo lo posible, el Rayo se quedó en Primera División y espero de corazón que sea por mucho tiempo. Deseo de verdad que este club crezca cada vez más y que estos problemas que hemos vivido algunos vayan desapareciendo poco a poco. Solamente puedo decir: gracias, gracias, gracias y mil gracias a este club que ha sido el que me ha hecho entrenador de fútbol y el que prácticamente me ha hecho un hombre en el mundo del fútbol. Me ha hecho comprender los valores que hay por un sentimiento. A la afición no le puedo decir más que he vivido el momento más importante de mi vida, que es un ascenso a Primera División, con alegrías, lo he disfrutado y he compartido lágrimas en el día más importante de este club, que es la salvación hasta el día de hoy. Deseo que lo cuiden, porque es el mejor activo que hay en este club, la afición. Espero que entre todos hagamos que este Rayo se quede en Primera División, lo deseo eternamente y, sin rencor, me voy orgulloso y agradecido de este club por lo que ha hecho por mí. Los jugadores que han estado conmigo desde Tercera a Primera División son los únicos que han dado sentido a mi trabajo y se lo tengo que agradecer eternamente. El día que ascendimos a Primera División les dije: ‘Ustedes han hecho a este entrenador de Primera División. Gracias a ellos por su colaboración y por saber estar dentro de un club en el que había que convivir día tras día con cosas extradeportivas».
Te vas agradecido con el club, ¿puedes decir lo mismo de los dirigentes?
Me voy agradecido con el club. Por encima de todos está el escudo de la A.D.R.V. y por encima de entrenadores y jugadores existe un escudo, que es al que yo he pertenecido. Cuando me ficharon no fichaba por un equipo de Tercera División, fichaba por un club que se llamaba Rayo Vallecano.
El presidente ha dicho algunas veces, incluso en rueda de prensa, que eras su candidato para entrenador, ¿te esperabas una oferta aunque fuera a la baja?
El hombre es preso de sus palabras y de sus hechos.
¿Te ha faltado apoyo de la directiva?
No sé si hay directiva. Reconozco que algunas veces me metí en algún charco, pero si con todos los problemas que ha habido, estamos en Primera División, imagínense qué hubiese pasado a este Rayo Vallecano en otras circunstancias.
¿Pensabas que la permanencia te podría asegurar la continuidad?
No, no pensaba nada porque yo terminaba contrato el 30 de junio y estaba en manos de las personas que debían decidir sobre mi continuidad, igual que mis jugadores, entonces si una persona decide que yo no soy la persona indicada para llevar el proyecto del año que viene, hay que respetarle y decirle que ‘suerte al año que viene y desearle suerte a la persona que llegue’ porque no es un club cualquiera, es un club al que llevo dentro. Es mi barrio y es mi gente, así que voy a estar apoyando. He tenido contacto con mucha gente de este club y lo seguiré teniendo.
Se ha hablado de ofertas, ¿qué le depara el futuro a Sandoval?
No lo sé, dependo de muchas cosas. Hemos perdido alguna oferta porque a mí me gusta llevar a mi gente, mi cuerpo técnico y no encajábamos todos donde nos lo ofrecían. Vamos a esperar, a no equivocarnos y si tenemos que dar un paso atrás lo daremos porque sabemos que será un impulso. Creemos mucho en nuestro trabajo. Hay propuestas del extranjero y de aquí de España, pero quizá paremos un poco para analizarlo bien y no equivocarnos. Se han revalorizado muchos jugadores gracias a la labor de la gente que tengo detrás de mí y este club se va a ver beneficiado por el trabajo de todos ellos.
En el club se ha dicho que no se había hablado con ningún entrenador pero suena el nombre de Anquela, si fuera él ¿lo entenderías como una traición del club?
Anquela es una excelente persona y un excelente entrenador. Esto es mercado. Me alegraría mucho por él porque llega a un club en el que lo tendría todo y creo que lo aprovecharía. Hoy por hoy el mercado te pone y te quita.
¿Eres consciente del vacío y el hueco que dejas en el club?
No, porque yo creo que hay gente que está muy capacitada para responder por lo que yo voy a dejar, aunque es verdad que nosotros lo hemos construido en cuatro años, espero que no tarden tanto en construir el hueco que vamos a dejar. Si de algo puedo presumir es de trabajar, ser honrado y tener dignidad. Para caer en este club hay que hacerlo de pie, porque es lo que se merece esa afición, esa gente. Cuando me gritaban: ‘Bukanero Sandoval’ me sentía realizado, porque yo recuerdo mis sábados de entrenamientos en Vallecas verles hacer las pancartas a base de brocha y dedicación. Tienes que implicarte en ese sentimiento porque si solo te dedicas a ser entrenador de fútbol no entiendes lo que es la religión de este club. Quizá me he excedido implicándome, pero ahí están los resultados. Estamos aquí gracias a toda la gente que ha trabajado por este Rayo Vallecano.
¿Sientes que te están echando de tu casa?
No, porque va a ser mi casa, yo no me voy de aquí. Yo me voy como entrenador pero siempre seguirá siendo mi casa. Yo dejo el cargo de entrenador porque no me ofrecen la renovación, pero yo estoy en mi casa y siempre lo será y vendré a mi Ciudad deportiva como rayista y como socio, seguramente iré a la final de la copa de la reina…
¿Te arrepientes de algo?
Reconozco que he cometido errores, pero no estoy arrepentido de nada porque hoy por hoy el Rayo está en Primera División, que es el objetivo. Si no lo hubiésemos cumplido quizá podría arrepentirme de haber hecho algo, pero lográndolo volvería a hacerlo todo otra vez por ver llorar a tanta gente como el otro día vi llorar en Vallecas.
¿Tienes la sensación de que te han mentido mucho?
Lo único que digo es que el tiempo es el mejor aval de la verdad. Sandoval termina contrato y agradece eternamente lo que me han ofrecido para ser entrenador de fútbol.
Javier Tebas propuso tu destitución antes de acabar el campeonato, ¿crees que es el responsable?
Según el director deportivo que yo no estuviera en el Rayo era por el bien del Rayo. El tiempo lo dirá. Creo que se han precipitado a la hora de tomar una decisión tan a la ligera.
¿Qué te parece como fueron sucediendo las cosas porque al principio te defendían pero luego no hubo oferta?
Me quedo con el cariño de mi afición, los mensajes de mi plantilla y de mi afición y soy hombre rico en sentimiento. Que cada cual juzgue sus actos. Respeto la decisión igual que la respeté cuando decidieron ponerme al frente del Rayo Vallecano. Desde aquí doy todo el apoyo del mundo al nuevo entrenador que tendrá todo el apoyo de la afición. Espero que poco a poco se vayan limando estas cosas que me ha tocado vivir porque era el primer año de transición. Ahora ya no habrá un muñeco al que señalar. Yo traeré a mis hijas con la camiseta con la franja roja y animar al Rayo Vallecano. Es mi barrio y lo que me ha dado el Rayo no tengo con qué devolverlo. Ha sido la mejor experiencia de mi vida. He salido por la puerta grande el último partido de liga, con mi afición y con mi gente.
¿Con qué recuerdo te vas?
Muchos. Empezando que venía desde Mercamadrid con hielo para cicatrizar un poco las pequeñas roturas fibrilares de mis jugadores en verano, porque no teníamos ni agua para regar los campos, hasta el último día. Yo no había recibido tantos besos y ánimos a mi alrededor. En ningún equipo del mundo se podría haber vivido aquello como se vivió en Vallecas y ese gol de Tamudo la grada lo está cantando y lo estará cantando durante muchos años. Creo que esto es un hasta luego, porque la puerta siempre estará abierta para José Ramón Sandoval, porque ha hecho lo que prometió: trabajo, trabajo y trabajo.
