Dinamarca consiguió llevarse una Eurocopa sin haberse llegado a clasificar para disputarla. Razones políticas llevaron a la eliminación de Yugoslavia y Dinamarca, regresando de sus vacaciones, se adjudicó el torneo.
El 30 de mayo de 1992 Yugoslavia era retirada de la Eurocopa de Suecia por motivos políticos dando comienzo a la épica de Dinamarca. Los nórdicos, que no se habían clasificado si quiera, fueron llamados para ocupar la plaza restante de la Euro. Los daneses, que ya estaban de vacaciones, fueron pillados por sorpresa. Tras, a duras penas, lograr confeccionar un equipo marcharon para Suecia. Lo que no se esperaban era que se volverían a casa con el trofeo.
Los daneses dieron la campanada entonces en el 92, su historia reciente es muy irregular y su pasada aún más. Un equipo que no trasciende más allá de su lograda victoria en Suecia.
Dinamarca empezó la competición con ganas de disfrutar de la participación no buscando ninguna gesta importante, como luego se vio, el resultado fue el contrario. Con un fútbol de una pegada descomunal Dinamarca fue pasando fase tras fase como quien anda por su casa. Tras una rocambolesca fase de grupos con una victoria, un empate y una derrota los daneses lograron meterse en las semifinales. Eliminaron a la todopoderosa campeona de Europa, Holanda, en las semifinales, en un partido trepidante donde las manos de Schmeichel y los penaltis dieron el triunfo a los rojos.
En la final ante Alemania, consiguieron ser claros favoritos. Dominaron de principio a fin a los germanos, aturdidos al ser vapuleados por una selección que inesperadamente se coló en la fase final de una Eurocopa. Una competición que, según Bwin, pasará a la historia de desclasificados a campeones en un abrir y cerrar de ojos. Dinamarca, sin duda, representa la grandiosidad del fútbol además de una de las victorias más sorprendentes en una competición del siglo veinte.
