El Madrid frenó el empuje de orgullo y corazón del Rayo

El Rayo Vallecano plantó cara al Real Madrid pero sucumbió ante la gran calidad de los jugadores de Mourinho en punta de ataque. Benzemá en el primer período y Ronaldo de penalti en el segundo, firmaron los goles blancos.

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Ficha técnica:

Rayo Vallecano (0): Rubén, Tito (Trashorras, minuto 77), Casado (A)(A), Labaka, Amat (A), Javi Fuego, José Carlos (Nicki Bille, minuto 82), Lass, Leo, Chori Domínguez (A)(Piti, minuto 67) y Delibasic.

Real Madrid (2): Casillas, Pepe, Sergio Ramos, Marcelo, Arbeloa (A), Xabi Alonso (A), Essien (A), Modric (Ozil, minuto 63), Di María (Khedira, minuto 77), Cristiano Ronaldo y Benzemá.

Arbitro: Fernández Borbalán.

Goles: 0-1. Minuto 13. Benzemá; 0-2. Minuto 67. Cristiano Ronaldo, de penalti.


Cuando sobre un mismo terreno de juego se cruzan dos vidas totalmente opuestas, dos realidades pensadas para sobrevivir, una sobre el éxito y la alegría permanente y otra sobre el sufrimiento y las penurias, lo más lógico es que finalmente ocurra lo que esta noche ha sucedido en el Estadio de Vallecas. El Real Madrid, con todas sus súper-estrellas, derrotó a un Rayo Vallecano que fue capaz de inquietar a los del ‘todopoderoso’ Mourinho a base de empuje, garra, presión y, por sorprendente que pudiera parecer a quien no haya visto jugar a este equipo, también a base de fútbol. Para eso el Rayo cuenta con jugadores de la calidad de Jose Carlos, de la velocidad de Lass, de la proyección y el futuro de Leo y de la agresividad y la perseverancia de Delibasic o Chori Domínguez, por poner algunos honrosos ejemplos en un equipo limitado en nombres, pero sobrado en corazón.

Así fue el partido ante el Real Madrid, puro corazón. El Rayo Vallecano buscó armarse atrás, volviendo a la esperada defensa de cuatro -con Labaka y Amat en el centro y con los habituales laterales tapando las bandas, Casado y Tito-, pero la calidad del Real Madrid en los metros finales decantó un partido marcado por la agresividad y por los kilómetros recorridos por un equipo que jamás bajó los brazos y que corrió y peleó hasta el pitido final.

El primer protagonista en un choque eléctrico sería el argentino Di María. El interior sudamericano se encargó de poner en acción las pulsaciones de una defensa que tuvo trabajo y que lo hizo bien en líneas generales. La primera conexión entre Di María y Benzemá sirvió para que el francés, con un gran movimiento dentro del área, culminara un contragolpe ‘de libro’ de los madridistas, que en el primer cuarto de hora ya ponían coto a una victoria que les tocó sufrir y  pelear pero que, finalmente, no se escapó.

El emparejamiento de dos equipos tan desiguales pareció decantarse en los primeros cuarenta y cinco minutos, cuando el Real Madrid consiguió imponer por momentos su mayor sobriedad, frenando el juego impulsivo y aguerrido de los locales. En ese apartado resaltó Essien, con un trabajo oscuro pero efectivo y Xabi Alonso, que sin brillantez se imponía en acciones de división de poderes por el centro. Enfrente, el Rayo ofrecía la explosividad de Lass por la banda, aprovechando una nueva oportunidad de Jémez -que dejó en el banquillo a Piti-, o la presencia ofensiva de Leo y Delibasic, incansables en su esfuerzo. Pero por encima de todos estuvo Jose Carlos. El andaluz ofreció un recital de «ofertas», siempre buscó el balón, regateó, llegó con peligro y repartió juego en ataque. Su gran partido sería premiado sabiamente por la afición de Vallecas con una gran ovación en el momento de su sustitución.

En los primeros veinte minutos Rubén tuvo que trabajar para frenar las llegadas de Benzemá, que apareció y desapareció cuando le vino en gana, y de Cristiano Ronaldo, al que la grada de Vallecas se dedicó a gritar recordándole su «tristeza». Di María también lo intentó y Modric tuvo el 0-2 con un remate que salvó a ‘bocajarro’ el meta franjirrojo. Se cumplía media hora y tras varios acercamientos tímidos del Rayo llegó una de las mejores ocasiones del partido para los locales. Casillas rechazaba un disparo de Delibasic, posteriormente rematado por Labaka y salvado bajo palos por Xabi Alonso.

Esta ocasión encendió definitivamente las luces de cruce del Rayo, que se enchufó al partido y que desde ese momento hasta el final del mismo pareció otro equipo totalmente distinto. Antes del descanso llegarían las ocasiones de Amat, Lass -tras una gran jugada en la que participaron Leo y Chori dominguez- y Leo, que no llegó a rematar un buen balón de Delibasic. El Rayo empezaba a carburar y el ‘Chori’ volvía a guardarse un pedazo de Vallecas en el bolsillo. La entrega del argentino, sumada a su visión de juego, le destacó como uno de los hombres más importantes y con un gran futuro dentro de la escuadra vallecana.

El inicio de la segunda mitad fue arrollador por parte del Rayo que, minuto a minuto, empezaba a creer con firmeza en sus posibilidades de tumbar a un Real Madrid que supo esperar su momento para apuntillar a los franjirrojos. Antes de eso, primero Jose Carlos y posteriormente Delibasic estuvieron a punto de lograr el empate, pero su puntería no fue todo lo certera que deseaba la grada del Estadio de Vallecas -totalmente iluminado, para tranquilidad madridista-.

Un error de la defensa merengue habilitó a Leo para batir a Casillas pero el brasileño, sorprendido por el ‘regalo’, no acertó a controlar un balón que terminaron despejando entre Sergio Ramos y Casillas. Al cuarto de hora sería Jose Carlos el que lo intentara de nuevo, pero su disparo se marchó alto, manteniendo viva la llama de un equipo totalmente enchufado y que dejó hasta el último suspiro en busca de algo positivo. Pero justo cuando mejor lo estaba pasando el equipo, en perfecta conexión con la grada, llegaría la jugada desgraciada del partido. En otra acción de rápido ataque madridista, Amat cometería penalti por manos dentro del área y ‘el triste’ no perdonó. Ronaldo acertó a batir a Rubén, dando la puntilla a un equipo que, a pesar de todo, siguió corriendo, luchando y peleando como si el partido acabase de comenzar.

La aparición de hombres como Piti o Trashorras, sacrificados tras el partido del Calderón, sirvió para reactivar el ataque franjirrojo durante algunos minutos, pero poco más. Por su parte, Ronaldo, con espacios a la espalda de la defensa del Rayo, buscó redondear una tarde en la que tuvo mucho menos protagonismo del habitual pero su intentó se estrelló, incomprensiblemente, en la madera de la portería de Rubén, que estaba totalmente batido.

Piti realizó la acción personal del partido tras regatear en apenas dos metros a todos los defensas del Real Madrid que le salieron al paso hasta que Sergio Ramos consiguió frenar su avance dentro del área. Ahí se acabaron las opciones de un Rayo  que mereció mejor suerte, pero que cosechó la segunda derrota consecutiva de la temporada, tras la sufrida hace una semana ante el Atlético de Madrid.

La expulsión de Casado por doble amonestación dio por cerrado un partido en el que Leo finalizó renqueando y en el que la afición vallecana salió con la cabeza muy alta tras disfrutar de lo que se puede esperar de un equipo como el suyo: entrega y orgullo.