‘O Rei’ Baptistao muestra el camino

El Rayo Vallecano consiguió derrotar al Mallorca (2-0) tras un gran partido redondeado en la recta final con las grandes intervenciones de Leo. El brasileño consiguió un golazo y ‘regaló’ otro a Delibasic.

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Rayo Vallecano (2): Cobeño; Tito, Nacho, Rodri (Labaka, minuto 56), Amat, Javi Fuego (A), Trashorras, Leo (A), Piti, José Carlos (Vázquez, minuto 50) y Chori Domínguez (Delibasic, minuto 79).

R.C.D. Mallorca (0): Aouate, Nsue, Geromel, Anderson, Bigas, Fontàs, Pina (A) (Alfaro, minuto 85), Giovani (Arizmendi, minuto 66), Pereira (Ximo, minuto 75) (A), Víctor y Tomer(A).

Árbitro: Teixeira Vitienes (Col.Cántabro)

Goles: 1-0. Minuto 87. Leo Baptistao; 2-0. Minuto 89. Delibasic.


Lo de hoy superaba la justicia o la injusticia del fútbol, los méritos o deméritos o las probabilidades estadísticas, lo de hoy era que lo irreal superase a lo real y que lo vivido en el Estadio de Vallecas llegase a frustrarse porque los astros no se habían alineado correctamente. En un momento dado, y con todo prácticamente dejado al azar, apareció Leo y cambió el destino. El brasileño se convirtió en el artífice del cambio, en el mezclador de emociones, en el artista sobre el alambre y, desde las alturas, nos dibujó unos minutos que le llevan a rozar la gloria y a convertirle en el futbolista revelación de la Primera División española.

La de esta tarde ha sido la tarde de Leo en particular, pero también la del Rayo en general. No era fácil la papeleta para los franjirrojos tras su mala imagen en Anoeta, tras su hundimiento defensivo y tras una goleada ‘infumable’ salvada por Cobeño. No era fácil para los jugadores y no lo era tampoco para el entrenador. Todos, tanto unos como otro, saldaron con creces lo sucedido en San Sebastián.

El Rayo arrancó el choque ante el Mallorca, un equipo tocado en lo anímico que mereció salir derrotado del Estadio de Vallecas, con variaciones obligadas en el once inicial y la apuesta de cambio fue acertada. Primero, porque tanto Amat como Rodri, que se lesionaría de gravedad con rotura del tendón de Aquiles en la segunda mitad, fueron esa pareja de centrales de garantías que tanto demandaba el rayismo, segundo porque el equipo carburó desde el minuto uno y, tercero, porque ‘O Rei’ Baptistao volvió a hacer de las suyas para terminar por desatascar un marcador que parecía intocable. Con Tito y Nacho -excepcional partido del canterano-, que suplió la baja por sanción de Casado en el lateral, las bandas estuvieron bien cubiertas, lo que permitió que todo el entramado ofensivo del conjunto de Jémez se fuera tejiendo en torno a un centro del campo que supo trabajar el partido con suficiencia.

El choque ofreció en su primera mitad varios sobresaltos para Aouate y para Cobeño, aunque todo quedó dispuesto para que la continuación mostrara la mejor cara del Rayo y la mejor sonrisa de Leo. Tito envió fuera un remate de cabeza y Cobeño, jugando con el corazón de la grada, se entretuvo, perdió el balón y provocó la bronca generalizada de una afición que no perdona determinados errores a sus futbolistas.

Del Mallorca solo destacar que supo jugar poco con el balón y que terminó pagando caro su conformismo sin él, teniendo que reconocer que el Rayo había justo merecedor de una victoria final que tardaría en llegar, pero que lo haría para regocijo de los seguidores franjirrojos.

Piti lo intentó con un remate con pierna derecha tras llegada de Tito por banda, pero su intento se estrelló en un defensor bermellón. Era uno de los avisos que durante los segundos cuarenta y cinco minutos iría realizando el cuadro de Vallecas, un equipo serio y asentado en defensa, trabajador en el centro del campo y, finalmente, certero en ataque gracias, principalmente, a Leo.

Mientras el Rayo crecía en su fútbol y se hacía acreedor a la victoria, Pereira, en la más clara ocasión del partido para los suyos se inventó un disparo de la nada para que Cobeño, con apuros, desviase contra el larguero de su portería. El susto espoleó a los franjirrojos que, desde ese momento, se lanzaron en una constante ofensiva sobre campo contrario que terminó dando resultado. Antes, Rodri se lesionaba de gravedad, y José Carlos abandonaba el terreno de juego con molestias físicas que le impedían seguir adelante. Los cambios también estuvieron a la altura y el Rayo lo bordó.

Con mucho juego combinativo, las jugadas de ataque se sucedían una tras otra. Trashorras tuvo en sus botas una de las innumerables ocasiones de los franjirrojos, pero no acertó, Tito se encontró con unas buenas manos de Aouate, que tuvo muchísimo trabajo, y que se empleó a fondo para detener un buen disparo del Chori Domínguez a bocajarro. El Rayo continuaba con su asedio y se desesperaba al comprobar cómo un buen remate de Leo de cabeza era anulado por fuera de juego. Trashorras seguía avisando, aunque su disparo se marchase fuera por centímetros, mientras todo el equipo seguía ganando metros para encomendarse al acierto de Leo. El brasileño sorprendió a todos con un gran derechazo desde treinta metros y, no contento con ello, desbordó a la defensa visitante, despistó a Aouate y cedió en bandeja el 2-0 a un Delibasic que no perdonó el regalo de su compañero.

El Rayo encontraba lo que tanto había buscado y lo hacía con merecimiento para doblegar a un Mallorca que sale de Vallecas ‘tocado’ por la varita mágica de un Leo en estado de gracia. Armenteros y Arribas esperan la llegada de un Rayo en puestos altos de la tabla y con la moral recuperada.