Lo que la verdad esconde y nadie decide solucionar

Opinión. La brecha abierta entre la Plataforma ADRV y el Rayo Vallecano no parece tener visos de arreglo. Las solicitudes realizadas para celebrar una reunión no han recibido respuesta y la Plataforma continúa con sus protestas.

Opinión. La cuerda se ha tensado y está a punto de romperse -permítanme que sea optimista y que deje los «últimos flecos» pendientes, que quizá pudieran volver a poner en su sitio una situación descontrolada-. La relación entre la Plataforma ADRV, que se ha encargado de aglutinar a un buen número de peñas, grupos y aficionados particulares, y la directiva del Rayo Vallecano, está estancada desde hace tiempo. Las razones, variadas, la realidad única, esto no funciona.

Desde la Plataforma se acusa al presidente de la entidad, Raúl Martín Presa, de incumplir una tras otra sus promesas. La guerra de los abonos, de los días de «ayuda económica» al club, la publicidad, la campaña de abonados para la segunda vuelta y un sin fin de razones, sustentan las protestas de unos aficionados que semana tras semanas, partido a partido, siguen protestando públicamente por lo que califican de gestión lamentable de una directiva que ha decidido no continuar sus contactos con los representantes de la Plataforma.

Una de las razones más extendidas es que en el seno de la directiva no han gustado algunas descalificaciones personales y los gritos en contra de la figura del Presidente, pero el trasfondo es mucho más profundo. En el club se ha decidido ‘tirar por el camino de en medio’ y afrontar la actualidad de la entidad sin atender las peticiones de un grupo que se empeña en proponer acciones encaminadas a cambiar el rumbo de la entidad vallecana. Desde la directiva se ha negado por activa y por pasiva, una y otra vez, la posibilidad de suprimir los días del club, una de las cuestiones que más ‘rifi-rafes’ provocó la pasada temporada. Además, el asunto de la publicidad de las camisetas y de los espacios publicitarios a ‘gran escala’, el cuidado, o mejor dicho ‘descuidado’, de las gradas y las instalaciones generales del Estadio, y ahora la campaña de captación de abonados para la segunda vuelta, vuelven a mostrar las diferencias entre unos y otros. En el ‘baúl de los recuerdos’ quedó aquello de compensar a los aficionados vallecanos que arrimaron el hombro y que pasaron por caja el año anterior. Se ha intentado enmascarar con campañas de «premio», aunque las mismas no hicieran distinción entre los abonados que decidieron ayudar a su equipo económicamente y los que, en su día, decidieron no hacerlo (o no pudieron hacerlo). Las promesas, están para cumplirlas (mucho más si se publican a bombo y platillo en el medio oficial del club). Flaca memoria.

Este pulso no parece tener fin. La pelota está ahora en el tejado del Rayo Vallecano. La Plataforma decidió legalizarse, se constituyó como Asociación, y solicitó al Presidente una reunión para avanzar en las medidas que desde la misma se consideran prioritarias para conseguir que el club mejore -siempre según su criterio-. Según parece, la respuesta desde el club no ha llegado y la Plataforma decidió entonces hacer pública una campaña de abonados que incluía la captación de nuevos seguidores entre empresas, agrupaciones deportivas o instituciones formativas que pudieran hacer crecer la masa social rayista hasta alcanzar, ese es el objetivo, los once mil abonados. La respuesta desde el club, tampoco ha llegado.

Ahora le toca ‘mover ficha’ a un Martín Presa que en Pamplona volvió a escuchar gritos en su contra a las puertas del ‘Reyno de Navarra’ y que deberá buscar una solución al enfrentamiento abierto con una parte de la masa social del Rayo. Para eso está donde está.