El Rayo Vallecano B visita esta tarde al Marino de Luanco en un nuevo partido para buscar buenas vibraciones de cara a su lucha por evitar sufrimientos futuros en Segunda B.
El Rayo Vallecano B afrontará esta tarde en Luanco (17 horas) otra de sus ‘finales’ en busca de la tranquilidad. Los de Jimeno visitarán al Marino tras sus últimos tropiezos, con la presión añadida de la clasificación actual de un equipo que juega al fútbol, que sabe cómo hacerlo, pero al que la falta de oficio le ha supuesto perder demasiados puntos, principalmente en la Ciudad Deportiva.
Los jóvenes jugadores del Rayo están pagando muy cara su falta de experiencia, algo que en una categoría como la Segunda B supone un plus añadido para muchos equipos que, con bastante menos calidad, consiguen los resultados deseados. Cuando las cosas vienen bien dadas, el filial del Rayo es un equipo con opciones de luchar por cualquier objetivo -así lo ha demostrado en las últimas temporadas-, pero cuando la cosa se tuerce el sufrimiento supera a la calidad y el Rayo B empieza a sentir el pánico.
El nerviosismo ha quedado plasmado en demasiados momentos en los que cualquier otro equipo de la categoría hubiese amarrado resultados que les permitieran vivir con mayor tranquilidad, pero el Rayo B no sirve para eso. El filial franjirrojo es un conjunto desenfadado y que afronta con la misma alegría cualquier circunstancia, algo que está llevándole por mal camino pero que, a la postre, le reportará los éxitos que merece. La constancia es otro factor a tener en cuenta.
El de hoy será un encuentro complicado para los de Vallecas. El Marino de Luanco se encuentra inmerso de lleno en la lucha por los puestos que den acceso al play-off de ascenso -tres puntos les separan del Fuenlabrada, que cierra el grupo de cabeza- y con treinta y seis puntos supera en quince a los franjirrojos, que cuentan con veintiuno. Pero no son los puntos lo más preocupante para un Rayo B necesitado de buenas sensaciones. La faceta defensiva, es el segundo equipo más goleado de la categoría (36)-solo superado por el C.D. Marino y empatado con el Zamora- necesitará toda la atención posible.
Una vez más, los de Jimeno deberán tirar de un oficio que no se les supone por juventud y experiencia, pero que deberá tener trabajado para lo que resta de temporada. Hoy una nueva ‘piedra de toque’ para ver si la evolución es a positivo o si, por el contrario, el conjunto franjirrojo se hunde más en una clasificación que empieza a hacer peligrar la permanencia en la categoría.
