¡Ahora que hemos vuelto del infierno…»

Opinión. «Ahora que hemos vuelto del infierno…» se ha convertido en uno de los gritos de guerra de la afición del Rayo. Su visita al Bernabéu llega en el momento más dulce. ¡A disfrutar!

Opinión. Un honor, un orgullo, una alegría, un subidón… cruzar Madrid con la bandera y el escudo del Rayo bien visible -como siempre-, pero, además, hacerlo con la admiración de todos es para celebrarlo. El Rayo visitará el Santiago Bernabéu con la tranquilidad de saber que su fútbol, su apuesta, su esencia ya no tiene vuelta atrás. Los jugadores parecen haber absorbido, engullido, el cerebro de Paco Jémez y se han convertido en un equipo que parece un solo jugador. El ‘Chori’ corre, Leo lo hace más, si aprieta Javi Fuego, Trashorras recupera balones, como lo cuento, si Piti regatea, Lass se desmarca y si todo falla, los de atrás lo arreglan. Lo del Rayo es alucinante, así de claro, así de llano, así de real.

El equipo franjirrojo acudirá el domingo al Bernabéu con 37 puntos -esos ya no se los quita nadie-, pero lo hará, además, instalado en la sexta posición de la liga en Primera División, sí, una de esas que ‘regala’ billetes para viajar por Europa en clase turista, una de esas que obligará a franceses, italianos, alemanes o ingleses, a pronunciar el nombre del ‘Gallo Valekano’, sin mucho éxito y con poca gracia. El equipo de la Albufera no tiene miedo a nada ni a nadie y así se lo hizo saber el domingo pasado a los del Manzanares. Ver a Gálvez en su cara a cara con un ‘crack’ como Falcao, de verdad, merece la pena el precio de una entrada. Pero mucho más ver el estado de forma de Trashorras, la recuperación meteórica de Lass, la confirmación de Leo, el empuje, la calidad y los galones del ‘Chori’ Domínguez, la superclase de Piti, la eterna presencia de Javi Fuego, el debut estelar de Arbilla, la anticipación de Amat, los intentos de Casado, el espectáculo de ‘Beckenbauer’ Gálvez o la sobriedad y los reflejos de Rubén. Que nadie olvide que todos esos nombres, irreconocibles para el espectador medio, están forjando una leyenda en Vallecas. Siempre habrá quien espere a los dichosos cuarenta y pico puntos, yo me anticipo y digo que mi Rayo, tu Rayo, nuestro Rayo va camino de darnos una de las mayores alegrías de nuestras vidas franjirrojas.

Si el ‘Gallo Valekano’ fuera capaz de darle un susto al equipo de ‘Mou’ -aunque apareciesen después las excusas de la Champions, del cansancio, del cambio de objetivos…-si eso fuera posible, la alegría sería doble. Primero por lo deportivo y lo numérico, evidente, pero principalmente por lo sentimental. ¿Cuánto cuesta ver al Rayo vencer en el coliseo blanco? A los novecientos y pico ‘afortunados’ que han conseguido entrada y ya la tienen a buen recaudo, entre veinte y veinticinco euros, al resto… lo que buenamente se pueda. Y sí, serán más de mil los aficionados que el domingo se enfunden la franjirroja y se dispongan a regresar al mismo estadio en el que Michu nos hizo soñar la temporada pasada, al mismo lugar donde, a pesar de la goleada, el escudo, la camiseta y el orgullo vallecano salieros indemnes.

Jémez empezará desde hoy con la mentalización, con la concienciación, con la percusión constante. «Partido para disfrutar, disfrutar, disfrutar, disfrutar», «sin miedo, sin miedo, sin miedo», «queremos seguir haciendo historia, historia, historia…». Vallecas es grande y el domingo, en el Bernabéu, se hará gigante. Pase lo que pase, porque «ahora que hemos vuelto del infierno…».