Los Albertos ponen en órbita al Rayo Vallecano

Los Albertos ponen en órbita al Rayo Vallecano
Los jugadores del Rayo festejan el primer tanto de Alberto Bueno.

El Rayo Vallecano sumó los tres primeros puntos de la temporada tras derrotar con solvencia al Elche C.F. (3-0). Dos goles de Alberto Bueno y otro de Alberto Perea finiquitaron el choque.

J1 Rayo 3 Elche 0


Ficha técnica:

Rayo Vallecano (3): Cobeño, Tito (Arbilla , minuto 65), Gálvez (A), Galeano (A) (Adrián, minuto 76), Nacho, Trashorras, Saúl, Bueno, Lass, José Carlos (Perea, minuto 35) y Larrivey.

Elche C.F. (0): Manu Herrera, Sapunaru (A), Lombán, Botía, Cisma, Generelo (Mantecón, minuto 65), Rivera, Aarón (A) (Alvaro, minuto 75), Carles Gil, Coro, Manu del Moral (Fidel, minuto 57).

Arbitro: Fernández Borbalán.

Goles: 1-0. Minuto 39. Bueno; 2-0. Minuto 44. Perea; 3-0. Minuto 73. Bueno.


El Rayo Vallecano sumó los tres primeros puntos de la temporada a costa de un Elche al que el estreno liguero en Primera División, tras veinticinco años de ausencia, le vino demasiado grande. Los de Jémez demostraron, pese a tener el equipo a medio construir, que saben a lo que juegan, que tienen claras las ideas y que, con jugadores de calidad, el espectáculo volverá a Vallecas.

No parecía un día diseñado para la fiesta. La protesta inicial del fondo de Bukaneros presagiaba una de esas tardes grises, insípidas y anodinas en las que el fútbol deambula sobre el césped a ritmo cansino, al ritmo que marcaba un termómetro a punto de reventar a las ocho de la tarde en el corazón de Vallecas. Lo de los horarios es algo que merece un comentario aparte, porque es vergonzoso, pero el Rayo y su gente supieron sobreponerse a las adversidades que les imponen los que valoran más el dinero que el espectáculo, los que obligan a cientos de seguidores del Elche a desplazarse un lunes a Madrid, los que obligan a los seguidores del Rayo a variar su ritmo normal de vida, por el simple hecho de ‘despejar’ el camino a los grandes, de no molestarles en su horario de ‘yupies’. Por suerte, el Rayo jugará el sábado ante un ‘grande’ y, por consiguiente, jugará en un día y un horario digno.

Más allá de lo vergonzoso del fútbol de viernes y lunes, el estreno liguero del Rayo vino marcado por las ausencias, las presencias y las recaídas de algunos jugadores que llegaron ‘entre algodones’ y que pagaron la factura de su esfuerzo y valentía. Paco Jémez confió en la veteranía de Cobeño para defender la portería ante la ausencia forzosa de Rubén y el mostoleño lo agradeció mostrándose seguro bajo palos, en un partido en el que tuvo trabajo discontinuo y poco exigente. También aparecían en el once inicial los ‘semi-lesionados’ Tito y José Carlos, que tuvieron que ser sustituidos antes de la conclusión del choque. Pero más allá de estos daños colaterales el estreno liguero del Rayo sirvió para mostrar la solidez del juego franjirrojo, la capacidad de adaptación de las nuevas adquisiciones y el despliegue futbolístico, de clase y calidad de jugadores con una juventud y una proyección casi infinitas.

Lo de Saúl fue un espectáculo en todo el esplendor de la palabra. Su temple, su presencia, su capacidad de anticipación, la claridad de ideas y el criterio tomaron forma de futbolista para destrozar las llegadas de un Elche temeroso y poco efectivo. La conexión con Trashorras fue perfecta y la alianza entre ambos tuvo su punto culminante en la presencia del hombre del partido. Lo de Alberto Bueno fue para enmarcar, sobre todo en una primera mitad memorable en la que se echó al equipo a la espalda y demostró el acierto de su fichaje. Tan solo necesitó cuarenta y cinco minutos para reivindicarse y para confirmar su presencia en el once inicial. Su movilidad y frescura, su aportación al juego combinativo y de toque y su oportunismo ante la portería contraria engancharon a la grada de Vallecas que, una vez superada la fase de protesta, se entregó al máximo para llevar a los suyos a sumar los tres primeros puntos de la temporada.

El Rayo necesitó cuarenta minutos para doblegar al Elche y le sobraron treinta para haber logrado una goleada que no hubiera sido justa, porque el juego todavía está lejos de encontrar su punto álgido, pero que fue posible por la candidez de los ilicitanos, que fueron capaces de acallar a su propia hinchada. Bueno remataba a placer, centrado y desde dentro del área, un buen envío desde la banda derecha del ataque franjirrojo. Era el primer zarpazo de un Rayo que perdió a José Carlos por el camino para encontrar a Perea, un recambio natural que se convertiría en protagonista del choque. Un gran zapatazo del centrocampista madrileño sorprendía a Manu Herrera al filo del descanso para dejar las cosas casi vistas para sentencia.

El segundo período confirmó que Lass está lejos de ser el jugador desequilibrante que deleitó en algunos partidos de la temporada pasada, que Larrivey es un delantero que pelea y se mueve pero que desentona en la punta de ataque y que tanto Bueno como Perea, Gálvez y Galeano, Saúl y el propio Trashorras pueden marcar una buena pauta de juego en un equipo en el que se espera mayor protagonismo de los laterales y un goleador que asegure lo que los centrocampistas no puedan garantizar. Pese a las limitaciones, Bueno volvió a dejar una nueva muestra de su gran calidad con un remate lejano que redondeaba la goleada y que dejaba al Rayo, de manera anecdótica pero real, como segundo clasificado tras la estela del F.C. Barcelona.