‘Yo, creo’

‘Yo, creo’

Opinión. Yo creo en el fútbol de toque, en la idea de creación, en la constancia y el juego ofensivo. Yo creo en el Rayo, tanto ahora que es colista de Primera, como cuando luchaba por Europa. Yo creo.


Opinión. La situación del Rayo Vallecano a estas alturas de competición es peligrosa, más por los malos números y por la sensación de inestabilidad que provoca, que por lo que realmente transmite el equipo. El otro día hubo muchos aficionados que en los minutos finales dieron la espalda a su equipo, cuando el partido se puso feo, bueno, mejor dicho, horrible. Es verdad que apenas quedaba nada para el final y que, el que más y el que menos, se ahorró el ‘mogollón’ de la salida, pero como ya ha ocurrido en otras ocasiones… simplemente digo que yo, creo.

El mercado de los delanteros es un terreno vetado al Rayo. Encontrar la posibilidad de un Diego Costa, con el riesgo que también asumió el equipo de Sandoval en aquella ocasión, es algo que seguramente no se volverá a repetir en muchos años, si es que vuelve a producirse. Para eso, habrán tenido que pasar algunos ‘Kokes’ de turno que, sin pena ni gloria, vestirán una camiseta y lucirán un escudo al que ni podrán ni sabrán defender. Por fortuna, también llegarán algunos ‘Delibasics’ que, con sus limitaciones, serán capaces de enganchar a la grada, porque en el fútbol, quien no tiene la calidad de Messi, al menos debería aportar la constancia, la entrega y el trabajo a cambio. Si te llamas ‘Chori’ y, además de ser bueno, pones tu esfuerzo al servicio del equipo, el resultado será inmejorable. Otro caso que solo llega en una de cada diez mil ocasiones. En eso, el Rayo ha tenido buen ojo hasta ahora.

Yo creo. Lo hacía en verano cuando confiaba en un Nery Castillo que todavía no ha demostrado nada (más tiempo lesionado que activo), lo hacía cuando veía que Seba Fernández se inclinaba por jugar con la franja roja, lo hacía cuando Alberto Bueno abandonaba Pucela para apostar por el buen gusto futbolístico de Vallecas y lo hacía cuando Trashorras se convertía en el eje sobre el que giraba el proyecto. Lo hago ahora, con mis miedos, con mis sensaciones encontradas, pero con mucha fe. Echo de menos a Javi Fuego, indiscutible, y al mejor Piti, obvio. Echo de menos a Leo (¡escucha mi llamada y vuelve a reencontrarte con la continuidad, amigo!) e incluso a Casado. Pero ninguno de ellos está aquí y creo en los que están.

Cuando más de uno me pregunta por mis sensaciones, siempre les respondo que creo en este equipo. Que le falta continuidad defensiva (las lesiones y la falta de confianza del míster en algunos jugadores no le han dejado tener una línea estable), que le falta un líder claro cuando las cosas se ponen feas, que me pone de los nervios cuando ‘rifan’ balones innecesarios en las inmediaciones del área, pero que me hacen disfrutar cuando juegan al fútbol. Con esta forma de jugar no creo que este equipo, salvo que pierda la confianza y empiece a ‘guerrear’ de manera individual, deba pasar más apuros de los necesarios, por su nombre, por su estructura y por su presupuesto. Todo esto ya les mandaba a Segunda antes de empezar la liga, y hace dos años también.

Hay quien critica a Paco Jémez, les entiendo, porque es difícil contener las ganas de gritar al viento cuando ves que tu equipo recibe más de treinta goles, pero quiero entender que hay muchos más que le defienden y que, como yo, creen en esta forma de jugar. El sistema no está en entredicho, quizá con algún pequeño retoque a la idea, como exponer algo menos en ciertos momentos. Lo que falta es que el equipo crea en sus posibilidades, que se junte, que no se rompa por los costados o por el centro y que todos arropen a Viera, Falqué, Lass o Larrivey, porque con la estabilidad defensiva y con el apoyo de la afición, el Rayo saldrá adelante, no tengo ninguna duda.

Yo, creo.