Levante y Rayo Vallecano se verán las caras el próximo sábado por cuarta vez en lo que va de temporada. Un partido de liga y dos de copa, por el momento, dejan un balance negativo de dos derrotas y un empate como local para los vallecanos.
No parece el mejor compañero de viaje para recuperar la credibilidad ni la fe en un ideario, pero tampoco lo era el Atlético de Madrid, ni el Villarreal y, apurando, ni el Valladolid, ni siquiera el Betis. El Rayo deberá medirse por cuarta vez al Levante U.D., con la única opción de la victoria para intentar engancharse de nuevo al tren de la salvación, que poco a poco parece empezar a coger velocidad de crucero y que ha pillado a la mitad de la tropa en tierra (al menos en Vallecas). Los de Caparrós son un equipo experto en hacer que el partido más sencillo se convierta en una auténtica ‘ratonera’. Son capaces de sumar tres puntos mientras suplican por uno, saben ‘nadar y guardar la ropa’ a la espera del momento idóneo para recoger el fruto de su trabajo y, además, son capaces de ser mejores que su rival cuando no queda otra, gol, victoria y a seguir adelante.
Así se resumen los tres partidos anteriores que durante esta temporada han enfrentado a estos dos rivales que, a priori, debían estar codo con codo luchando por eludir el descenso. Los vallecanos han cumplido con las expectativas, mientras que los levantinistas, por el momento, han sabido superarse. En el primer partido que enfrentó a ambos conjuntos, hubo varias claves. La primera, la protesta de la grada por la nefasta elección de horarios de la Liga, la segunda, la expulsión de Lass, que dejó a su equipo en inferioridad, y la última, el gol de Ivanschitz en el minuto 94, cuando el Levante suplicaba porque acabara un partido en el que el Rayo se lo volvió a jugar al ‘todo o nada’ y se quedó con los bolsillos vacíos.
El segundo tropiezo, por llamarlo de alguna manera, se produjo en el partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey. El Rayo pareció evidenciar algún síntoma de mejoría y, pese a no pasar del empate sin goles, sí ofreció destellos y situaciones que volvían a hacer renacer las esperanzas de poder encontrar el camino perdido. Puro espejismo, porque en el choque de vuelta, el Levante, gracias a un gol de Barral aprovechando las debilidades defensivas franjirrojas, les dejaba fuera de la Copa y a un paso de poder enfrentarse al F.C. Barcelona en cuartos de final.
Este sábado granotas y franjirrojos se volverán a ver las caras y lo harán con tres importantes puntos en juego. Para los rayistas, la victoria es la llave que les puede permitir mantener sus opciones de lucha, mientras esperan la llegada del Málaga, la visita al Camp Nou y el partido con el Sevilla. Un camino nada sencillo por delante. ¿A la cuarta será la vencida?
