La afición no desfalleció con el empate del Betis y siguió animando y apretando hasta que el partido finalizó con el reparto de puntos.
Ha habido momentos para todo en una temporada que se puede catalogar de sobresaliente para el Rayo Vallecano, más allá de su clasificación europea o no. Y ha habido momentos de todo en una grada hacia la que en ocasiones hemos vuelto la mirada porque sucedían cosas que no eran propias de este estadio y de esta afición. Lo de hoy ha sido el claro ejemplo de lo que era Vallecas, de lo que es Vallecas y de lo que todos esperamos que siga siendo Vallecas. Con el 0-0 la grada apretó para llevar a los suyos hacia arriba. El estadio se venía abajo con el gol de De Frutos y la réplica en forma de misíl de Florian Lejeune. Todo era alegría y felicidad entre la hinchada franjirroja.
Pero iba a ser en la segunda mitad en la que se iba a ver el verdadero espíritu luchador de esta afición. Los goles del Betis, que en otro lugar hubieran enfriado de manera definitiva el ambiente, sólo sirvieron para demostrar lo que tantas veces hemos vivido: que esta gente es diferente. Tras el empate de Isco, que mandaba al limbo la ventaja al descanso de los de Iñigo, la grada volvió a tomar el mando y siguió apretando, arrancó apoyando a los suyos en el momento del empate, y apretó hasta que el partido murió con un reparto de puntos que bien podrían valer a los dos, a uno o a ninguno. Pero más allá de lo meramente deportivo y clasificatorio, hoy comprobamos que las cosas en el la grada volvieron a ser lo que un día fueron. ¡¡Así sí, Vallecas!!
