Opinión. Voy a intentar explicarme con la calma y la serenidad con la que casi siempre trato los temas relevantes, porque este me lo parece. La tan ‘cacareada’ estampida de Raúl de Tomás del Rayo Vallecano rumbo a Catar me parece algo digno de mención desde la mesura y el respeto y no desde la crispación y el tono alto.
Voy a sembrar las bases de mi opinión en el punto de partida que me llevará hasta donde quiero llegar. Ese punto de inicio es que estamos ante uno de los futbolistas más importantes que han pasado por Vallecas en los últimos tiempos. Por proyección al principio, por confirmación después y por un intento de recuperación más adelante, el paso de Raúl de Tomás por el Rayo no puede ni debe ser tratado ni con desprecio ni con desconsideración, pero sí con crítica severa y serena.
No entiendo los insultos, las faltas de respeto ni la rabia hacia ningún jugador del Rayo, ahí no me encontraréis. Entiendo las críticas, el análisis y las opiniones sobre su decepcionante paso por Vallecas en los últimos tiempos, pero hasta ahí. Por que sí, su última etapa ha sido tan decepconante como lesiva tanto para el Rayo como para su propia imagen.
Llamadme inocente o iluso, pero he sido de los pocos que han defendido a este futbolista en los últimos tiempos desde la creencia en su recuperación y su amor propio por demostrar que lo que otros decían no era cierto. Que no está acabado, que no es un «ex-futbolista» en activo, que no le importa el fútbol… Porque todo eso y mucho más se ha dicho y se ha escrito en las abominables cloacas de las redes sociales. Así somos.
Sé que no lo ha pasado bien últimamente, por decirlo suavemente. Que sus problemas, parece que ya totalmente superados, eran importantes y que necesitaba ayuda, respeto, comprensión y tranquilidad. Se ha pasado la temporada en blanco, sin aportar, ausente mucho tiempo y, en este medio, y de esta «pluma» o este teclado no recuerdo haber vertido ninguna crítica ácida hacia su situación. Máximo respeto, apoyo y comprensión.
Dicho esto, llega el momento de expresar mi asombro y, si me apuráis, algo de malestar, por su despedida, por su tono, por su estilo. Porque no lo he entendido.
Empezar tu despedida utilizando las palabras «adiós» y «perdón» parece un buen principio, el resto… como digo, no lo entiendo. Que de lo malo siempre quedan cosas buenas y que eso sea, simplemente, el resto de compañeros, sin mencionar a esa afición que, por lo general, te ha respetado me parece bien (por lo primero) y mal (por lo segundo), a partes iguales. Pero lo peor, a mi juicio, viene del reproche.
Si buscas justificar algo explicando que eres rayista porque con 14 años fuiste socio, mal asunto. ¿Habéis escuchado a Míchel justificar su rayismo o a Piti o a tantos otros? «Aunque a alguno le pese», irte así me parece feo y poco elegante, la verdad.
Un futbolista que no es cercano, que apenas habla públicamente, que en estos años no ha pasado ni una sola vez por nuestro medio (por ejemplo) y que no se prodiga prácticamente nada ni en entornos mediáticos ni con la afición, es muy difícil de escudriñar. El hermetismo y su lejanía no le ayudan en los momentos difíciles, su estilo en la despedida mucho menos.
Yo no tengo por qué dudar que RAÚL DE TOMÁS, como él mismo escribe su propio nombre en el mensaje de despedida, sea del RAYO VALLECANO, no tengo por qué dudarlo, pero de la misma manera creo que eso es algo que no se dice, ni se grita, ni se escribe… se demuestra. ¿Alguien duda del rayismo de Trejo o de Oscar Valentín?, no ¿verdad? ¿Alguien duda del rayismo de RDT? Pues eso, si necesitas explicarlo, mal asunto.
De verdad que tenía la firme convicción de estar ante un futbolista recuperable y con fútbol y gol en sus botas para hacernos sonreir y disfrutar. Le defendí públicamente cada vez que tuve ocasión y, quien me conoce lo sabe, también lo hice en privado. Menuda decepción.
Decepcionado por muchos motivos, pero sobre todo por cómo se va, de momento temporalmente, porque tiene contrato hasta 2027 con el Rayo Vallecano.
Espero que le vaya bien en Catar, que recupere la alegría, que haga muchos goles y que vuelva a ser el RDT que me hubiera gustado ver en el Rayo estos años. Y si vuelve, aquí estaremos los de siempre, con una mano para decirle hola y con la otra para darle la bienvenida. Cuestión de estilos.
