La coincidencia de colores principales entre Girona y Rayo Vallecano (blanco y rojo para la primera equipación y predominantemente rojo para la segunda del Rayo) provocó que el primer ‘outfit’ de la temporada para el equipo vallecano fuese su tercera equipación.
El Rayo vistió el traje negro con el rayo dorado perfilado en rojo en su estreno liguero en Montilivi. El portero rayista, Augusto Batalla, eligió para esta ocasión la combinación inversa, es decir, completamente de amarillo con la franja negra.
Esta fue la primera puesta en escena de unas equipaciones que desde el principio volvieron a ser muy comentadas y controvertidas en el entorno de la afición del Rayo.
