El estadio de Vallecas vivió, pese a su avanzada edad (y su mal estado de mantenimiento) una noche repleta de primeras veces. Al igual que muchos futbolistas, miembros del cuerpo técnico y rayistas, era la primera vez que veía en su césped disputarse un partido de la Conference League. Y no fue la única novedad de la noche. Porque tras la victoria, desde sus gradas resonó por primera vez la primera vida pirata del rayismo en la competición.
Con todos los miembros de la plantilla (titulares, suplentes y no convocados) y del cuerpo técnico abrazados (incluso recogepelotas y miembros del personal de seguridad), los aficionados del Rayo Vallecano entonaron a pleno pulmón el cántico de sus victorias que resonó con más fuerza que nunca (o al menos eso nos pareció a cada uno de los 12404 espectadores allí presentes).
Además de sonoramente, esta primera vida pirata de la Conference League también fue distinta visualmente. Porque desde el fondo de la grada de animación se tenía preparado un colofón en forma de confeti que dio paso a la estrofa y a la locura final en un cántico que quedará para la historia de la afición y del club rayista.
Sin vida pirata en una ida a puerta cerrada
Hay que recordar además que debido a la sanción impuesta al Neman Grodno por parte de la UEFA a la federación bielorrusa, el rayismo no pudo estar presente en el partido de ida que se disputó en Szeged (Hungría) a puerta cerrada. Sin rayistas en las gradas, la victoria con gol de Álvaro García no tuvo el premio de la vida pirata.
