OPINIÓN

Cuando se apagan las luces de la Conference… el apagón es absoluto

Los campos de la ciudad deportiva están en condiciones no aptas para la disputa de partidos de fútbol (o entrenamientos)

Cuando se apagan las luces de la Conference… el apagón es absoluto
Estado del terreno de juego del campo 3 de la ciudad deportiva (c) Pasión por el Rayo

OPINIÓN | Cuando el jueves se apagaron las luces de la Conference y el Rayo volvió a despertarse del sueño europeo para regresar a la rutina y a su día a día, uno se da cuenta de que lo que envuelve ese diamante en bruto es un auténtico estercolero. Ya no puedo callarme por más tiempo una opinión que he ido atemperando para no enturbiar el espectacular momento del regreso a Europa y todo lo que ello supone. Lo triste es que, más allá de esto, todo lo demás es un auténtico desastre.

No podemos ni debemos pasar por alto que el Rayo Femenino se vio obligado a emigrar, mientras pensábamos en el Shkendija y disfrutábamos de las ruedas de prensa y los entrenamientos en el ‘coqueto’ Estadio de Vallecas liberado de su lona de luto. Su partido de Copa de la Reina, que debía disputarse en la ciudad deportiva, era trasladado a última hora a los Campos de Cotorruelo. Allí perdieron y se despidieron de la copa, pero eso, sinceramente, es lo de menos.

El abandono en las inversiones en la ciudad deportiva es total. El Rayo debería tener un campo de césped natural en condiciones para evitar que el primer equipo masculino tuviera que entrenarse en Las Rozas o en el propio Estadio de Vallecas. El Rayo debería tener un campo de césped artificial en condiciones para que el resto de sus equipos pudieran jugar sin miedo a lesionarse o que la Federación, como ha sido el caso, les prohíba jugar ahí.

Así sucedió en el partido de copa femenino y este fin de semana otra vez con el juvenil y el filial. El juvenil, igual que sucediera con el femenino, emigró a Cotorruelo, mientras que el filial veía cómo se aplazaba su partido porque en el campo 4 de la ciudad deportiva no se podía jugar y en el 5, el de césped artificial, no entrena ni el primer equipo. Todo un desastre.

rayo vallecano cesped ciudad deportiva
Lamentable estado de los terrenos de juego de la ciudad deportiva del Rayo Vallecano (c) Pasión por el Rayo.

Pero más allá de esto, que es la parte más vistosa y que llega al gran público, al menos al que tiene algo de interés por lo que sucede en el Rayo, el abandono es mucho mayor si uno se da un paseo por el resto de campos. En esos terrenos de juego con agujeros, césped desgastado y levantado y condiciones inaceptables para la práctica deportiva juegan niños y niñas que cada fin de semana corren el riesgo de lesionarse gravemente ante la dejadez de un Rayo Vallecano que se llena la boca de la palabra ‘valores’, pero que es incapaz incluso de cuidar a sus más pequeños.

El Rayo debe solucionar inmediatamente una situación que, más allá de la lamentable imagen que genera, pone en riesgo la integridad de futbolistas en unos casos y de niños y niñas cuyo objetivo es hacer deporte cada semana en las mejores condiciones posibles. Que un club de Primera División tenga todo ‘patas arriba’ deja bien a las claras que, más allá de las luces de la Conference, el apagón es absoluto.