CRÓNICA

Ávila 1-2 Rayo Vallecano: Victoria sin merecimiento

El Ávila puso en serios aprietos a un Rayo Vallecano que no entendió lo que pedía el partido hasta los minutos finales

Ávila 1-2 Rayo Vallecano: Victoria sin merecimiento
Foto del Ávila - Rayo Vallecano (c) Rayo Vallecano

El Real Ávila planteó un partido de empuje ante el Rayo Vallecano y pudo llevarse el encuentro de no ser por dos goles in extremis sobre el tiempo de descuento

Ficha técnica

Competición: RONDA 2 COPA DEL REY

Fecha: 04/12/2025

Estadio: Adolfo Suárez

Escudo local REAL ÁVILA 1 - 2 RAYO VALLECANO Escudo visitante

REAL ÁVILA (1): Samuel, Doumbia, Carlos Pascual (Mario Camero, minuto 118), Fernando Díaz, Gerard Urbina, Vitolo (A), Markel Ruiz (Lauture, minuto 83), Runy (Michael, minuto 83), Sarr (Carrión, minuto 61), Diego Lorenzo (Gonzalo Serrano, minuto 61) y Carlos Pérez (Sissé (A), minuto 71)

RAYO VALLECANO (2): Cárdenas, Balliu, Luiz Felipe (A), Ciss (Lejeune, minuto 96), Vertrouwd (Pep Chavarría, minuto 60), Gumbau (Unai López, minuto 60), Óscar Valentín (Ratiu, minuto 71), Fran Pérez, Isi, Becerra (Álvaro García, minuto 60) y Camello (De Frutos, minuto 60)

Goles: 1-0. Minuto 50. Carlos Pascual. 1-1. Minuto 90+4. Isi. 1-2. Minuto 120. Álvaro García

Árbitro: Adrián Cordero Vega

Jugador MVP Redpiso : Cárdenas

El Rayo Vallecano estuvo a tres minutos de quedar eliminado de la Copa del Rey 2025/2026. Un rebote en el área que cazó Isi para marcar de volea permitió a los de Vallecas seguir peleando por una clasificación para 1/16 de final de la competición que nunca mereció tras ir perdiendo toda la segunda mitad. Con el Ávila ya encerrado en su área soñando con los penalties el dios del fútbol le iba a regalar al Rayo una victoria sin merecimiento con un guión de lo más cruel para los locales.

Íñigo Pérez introdujo bastantes cambios en su once inicial dando la titularidad a futbolistas menos habituales como Luiz Felipe, Balliu, Dani Cárdenas, Jozhua Vertrouwd, Becerra o Camello. Junto a Ciss, Óscar Valentín, Gumbau, Isi y Fran Pérez parecía un 11 inicial bastante reconocible con posibilidad de hacer daño por las bandas gracias a la rapidez de sus extremos. Pero el césped del Adolfo Suárez no estaba para muchos trotes ni para carreras demasiado veloces. Tampoco para un fútbol excelso de toque y combinación.

Foto del Ávila - Rayo Vallecano (c) Rayo Vallecano
Foto del Ávila – Rayo Vallecano (c) Rayo Vallecano

El partido pedía un fútbol algo más directo y el Real Ávila lo entendió desde el primer minuto convirtiendo cada saque de banda y cada córner en una ocasión clara de gol. Así llegaron las primeras oportunidades del partido: saque largo, balón peinado, barullo en el área o balón a la frontal y remate. Al equipo encarnado sólo le faltaba el acierto para abrir la eliminatoria. Pero unas veces la mala definición y otras la madera le impidieron adelantarse.

El Rayo no generaba. El Rayo no pisaba el área rival. Y lo que es peor: el Rayo sufría en una salida de balón en la que se empeñaba una y otra vez facilitando a su rival recuperar en posiciones muy cercanas a la meta defendida por Dani Cárdenas. Se mascaba el gol local una y otra vez desde una grada volcada con los suyos y que transmitía la pasión por la Copa que a los de Vallecas les estaba faltando. Y eso que desde uno de los fondos tenían el aliento de más de 200 rayistas que soportaban el frío estoicamente a base de animar a los suyos.

Con un único remate rayista sobre la meta defendida por Saúl, Real Ávila y Rayo Vallecano enfilaron el tunel de vestuarios para afrontar una segunda mitad que nos iba a traer emoción y goles pero que iba a seguir ausente de buen juego. Empezó adelantándose el cuadro local con tanto de Carlos a la salida de un córner. Quedaban 40 minutos para el final y los de la Albufera estaban eliminados por un equipo de Segunda RFEF. No tardó Íñigo Pérez en cambiar su plan de partido y meter en liza a De Frutos, Álvaro García, Unai López y Pep Chavarría. Vertrouwd, Camello, Gumbau y Becerra fueron los sacrificados en este nuevo planteamiento que iba a llevar a la remontada.

Becerra, en el Ávila - Rayo
Becerra, en el Ávila – Rayo (c) Rayo Vallecano

Los franjirrojos metieron una marcha más y empezaron a darle velocidad al balón pero sin continuidad. Porque en equipo abulense empezó a jugar entonces su plan B. Si nos había maravillado con su presión, sus transiciones, su estrategia y su lucha sin cuartel, ahora también lo iba a hacer con su solidez defensiva con línea de 6 y a veces hasta de 7 jugadores. Aún estando a kilómetros de las famosas murallas de Ávila, la escuadra de la Albufera se la encontró en pleno Adolfo Suárez y en toda la segunda parte apenas fue capaz de generar una gran ocasión en las botas de Álvaro García que asistió a De Frutos para el gol pero cuyo remate con la zurda en el primer palo se fue desviado.

Poco a poco el tiempo reglamentario se fue agotando entre cambios de unos y otros, pérdidas de tiempo y ataques frustrados de unos y otros. La tablilla de 7 minutos de añadido fue un duro golpe a la resistencia local que iba a saborear la crueldad del fútbol. En el único remate a portería de los de Vallecas en la segunda mitad llegaría el 1-1. Balón colgado de Ratiu al área, remate de Ciss que toca en un central abulense y el balón suelto que Isi manda a la red para desatar la locura rayista.

El partido se iba a la prórroga sin que el Rayo Vallecano hubiera hecho prácticamente nada por merecerlo salvo creer que se podía igualar. Y los 30 minutos extra fueron más de lo mismo. Si el Real Ávila no marcó fue por desacierto en las numerosas ocasiones que tuvo a la contra o porque Dani Cárdenas salvó con un paradón abajo y tras bote el gol que hubiera eliminado a los suyos. Los abulenses firmaban la tanda de penalties pero el Rayo quería el triunfo sin llegar a los 11 metros. Ratiu y Lejeune entraron al campo para dar más profundidad y solventar los problemas físicos de Ciss y de Luiz Felipe con sobrecargas.

La defensa con uñas y dientes del equipo local se derrumbaría en el minuto 120 cuando un centro lateral de Ratiu iba a ser cabeceado a la red por el más listo de todos, Álvaro García, quien con su metro setenta iba a llevar al Rayo de cabeza hasta los dieciseisavos de final.