El Rayo Vallecano tuvo controlada a la Real Sociedad durante todo el partido, pero pagó cara una contra donostiarra que le dejó sin premio
Ficha técnica
Competición: PRIMERA DIVISIÓN - Jornada 12
Fecha: 8 Noviembre 2026 - 16,15 horas
Estadio: Estadio de Anoeta
Real Sociedad (1): Remiro, Aramburu (Fort, minuto 61), Aihen (Sergio Gómez, minuto 84), Zubeldia (A), Joan Martín, Barrene (Ochieng, minuto 71), Turrientes (A) (Gorrotxa, minuto 71), Oskarsson, Take (Guedes, minuto 61), Soler y Sucic
Rayo Vallecano (0): Audero, Ratiu, Lejeune, Mujaid (Bouaré, minuto 79) (A), Pedrosa (Jozhua, minuto 79) (Alemao, minuto 88), Pathe Ciss, Unai (Isi, minuto 79), Pedro Díaz, De Frutos, Tsitaishvili (A) y Camello (Nteka, minuto 79)
Goles: 1-0. Minuto 67. Oskarsson
Árbitro: Juan Martínez (Principal) / Iván Caparrós (VAR)
La liga para el Rayo está suponiendo un sube y baja. Perder 0-3 con el Elche y derrotar 3-0 al Celta deja un saldo numérico de ‘cero técnico‘ que había que intentar romper en la siempre complicada plaza de Anoeta, estadio de Champions acostumbrado a ver a los suyos pelear por Europa. Y este año no está siendo diferente. Los vallecanos, por su parte, con sus vaivenes psicológicos, se sienten más tranquilos fuera de casa que en su propio estadio, echando de menos el calor de su grada, pero encontrando una estabilidad en el entorno que no sienten en Vallecas.
En San Sebastián, su casa, Beñat no pudo contar con hombres importantes como Oscar Valentín y Alvaro García, aunque recuperó a un bastión básico en sus onces iniciales, el sancionado Pathe Ciss que regresaba al equipo tras cumplir su penitencia de amarillas en el choque ante el Celta de la semana pasada.
Con esos retoques en sus mimbres, el técnico franjirrojo compuso un once tan reconocible como siempre, por la salvedad de los lesionados, con la pareja Ciss-Unai y con Tsitaishvili aprovechando el carril zurdo para generar peligro por la zona habitualmente cubierta por Alvaro García.
El Rayo empezó esperando la propuesta donostiarra
Empezó la Real con muchos bríos y con un primer acercamiento de Oskarsson que se marchó demasiado cruzado ante un Rayo que se desplegaba siempre que tenía ocasión para presionar y provocar el error en la salida del balón donostiarra. El planteamiento inicial de ambos conjuntos limitaba la movilidad de jugadores y el desplazamiento limpio de balón en un choque que, superado el primer cuarto de hora, estaba totalmente estabilizado e igualado a la espera una acción que rompiera las hostilidades.

La tranquilidad y personalidad del Rayo contrastaba con el nervio y la tensión de una Real Sociedad que, sin sufrir en defensa, estaba encontrando dificultades para encarar los metros finales ante la meta de un Audero que vería cómo Take estuvo a punto de poner el balón en la escuadra tras un rechace de Pathe Ciss. Eran los donostiarras los que, aunque con cuentagotas, ponían algo de peligro, porque el Rayo quería, pero no podía, inquietar a Remiro.
El final del primer tiempo nos sacó del letargo siestero de una tarde de domingo en la que en Anoeta no estaban pasando grandes cosas más allá de un disparo de Sucic y un remate de volea de De Frutos para llevar a ambos equipos a vestuarios. El Rayo era feliz en este escenario, la Real no tanto.
La segunda mitad arrancó sin cambios sobre el césped, ni en nombres, ni en planteamiento, ni en prestaciones. La Real se cansaba de mover el balón de lado a lado, sin encontrar espacios y perdiendo parte de su esencia en el fútbol creativo sin opción a la carrera. Enfrente, el Rayo se asentaba en la calma de su posicionamiento táctico defensivo y a la espera de un chispazo que hiciera excelente su gran trabajo en Anoeta.
Y estuvo cerca de lograrlo Jorge de Frutos, que enganchó un buen balón de volea con pierna izquierda que obligó a Remiro a intervenir para salir en la foto más bonita del partido hasta el momento. La reacción del cancerbero donostiarra frustró un 0-1 que buscaba el Rayo en acciones aisladas y contundentes como esta o como la que tuvo Pedro Díaz que, a puerta vacía, terminó rematando alto en la más clara para los vallecanos en todo el partido.

Peró llegó una de las máximas del fútbol. Cuando perdonas lo terminas pagando y Oskarsson penalizó al Rayo en una rápida contra de la Real tras un saque de esquina en el área realista. Remiro, Barrene y Oskarsson para hacer el 1-0 y obligar al Rayo a cambiar de plan a falta de veinte minutos.
Tras otro saque de esquina volvió a perdonar el Rayo con un poco ortodoxo remate de Mujaid que se marchó alto de nuevo. Los de Beñat debían abrir más su fútbol y jugar a otra cosa para recuperar el terreno perdido en la acción más imperdonable con la estrategia planteada. Los cambios no llegaban y el partido se le escapaba entre los dedos a un equipo que había trabajado bien hasta el momento, pero que hincaba la rodilla a falta de un cuarto de hora.
Otra oportunidad, en esta ocasión de Lejeune, sería desbaratada por Remiro dando paso a un cuádruple cambio en el Rayo a falta de diez minutos para el final. Un cambio muy ofensivo y más valiente, con más riesgo defensivo teniéndolo todo perdido. No le quedaba otra a Beñat para intentar devolver las cosas a su sitio en el tramo final de partido.
Ochieng tuvo el 2-0, pero la tapó Audero en el mano a mano, y después Guedes rozó el palo, llevando el partido a su resolución definitiva tras un disparo de Isi al palo en el descuento, dejando los tres puntos en Donosti. El Rayo mostró personalidad, fue paciente, tuvo control… pero pagó un despiste en forma de dolorosa derrota antes de un nuevo parón internacional.









