A crecer en la fría Ucrania

Muchos han sido los jugadores que han pasado por el Rayo sin triunfar, sin contar, sin opciones, de puntillas… el caso de Lucas es diferente a muchos de ellos, pero similar a otros tantos. Su futuro lo escribe él y, a partir de ahora, pasará por Ucrania.

 

 

Opinión. Lucas abandona el calor de Vallecas, de su gente, de su grada, para marcharse a la fría Ucrania. Allí podrá comprobar cómo todo es diferente. La gente, las ciudades, los estadios de fútbol, la estructura de los clubes, en definitiva, el país, es otro mundo. Pero no vengo a este apartado de nuestra web a hablar de cómo es Ucrania, desconocida por lo general para la mayoría, ni de cómo es el fútbol ucraniano -exceptuando al Shaktar Donetsk fuera de los circuitos futbolísticos habituales en la vieja Europa-, sino de la decisión de un futbolista que, ejerciendo su derecho a elegir, prefirió emigrar a un lugar desconocido para crecer con miras a Europa, en lugar de continuar con su progresión en el Rayo o en cualquier otro equipo de Segunda División (alguna oferta había llegado a sus oídos).

Dicen las ‘malas lenguas’ que Lucas es un chaval alocado y con delirios de grandeza. Lucas ha conseguido cosas importantes desde que llegó al Rayo, tras probar fortuna en otros clubes que no vieron en él potencial suficiente para ficharle. Con el filial logró el ascenso a Segunda B, consiguió convencer a Sandoval con su fútbol de lucha y entrega, algo que en los últimos tiempos uno echa de menos en un futbolista, logró su primer gol en Segunda División en su primer partido de la temporada en la categoría y logró dejar en el banquillo y, por detrás de él, a todo un internacional como es el montenegrino Delibasic.

Ahora ha decidido que su sitio no está en filial franjirrojo y su destino pasará por la fría Ucrania. Los ojeadores del Karpaty han visto en el delantero gallego cualidades suficientes para ficharle y, dicho sea de paso, el Rayo ha pensado en opciones económicas de futuro, no había posibilidad directa de hacer caja. El fútbol está en crisis.

Lucas se marcha lejos y deja tras de sí ese halo de duda sobre si hubiera sido capaz de triunfar en el Rayo. Cualidades tiene, pero las puertas se cerraron con Aganzo y Delibasic, dos pesos pesados -al menos en lo contractual- que no parecían dejar ningún resquicio para la irrupción de un chaval con ansia de triunfo inmediato. Ojalá el frío no hiele sus aspiraciones y ojalá un ex franjirrojo, que no un canterano (por mucho que todos nos hayamos empeñado en llamarle así) triunfe lejos de nuestras fronteras. Me gustaría que así fuera, sinceramente.

Otra cosa, me cuentan ‘buenas lenguas’ que no será el único «canterano» que abandonará el barco en breve. El otro, todavía no ha decidido su futuro y, aunque cuenta con el visto bueno provisional del club para salir, está deshojando la margarita mientras llega el acuerdo definitivo. Otra opción de cantera que se va al traste.