El Rayo ha estado acompañado en toda su andadura por la Conference. Salvo en el partido de la previa ante el Neman Grodno, que se disputó en Hungría a puerta cerrada, en el resto de desplazamientos de la franja por Europa la afición franjirroja ha sido protagonista. Todo arrancó en Suecia, ante el Häcken, en una primera toma de contacto de los seguidores vallecanos con los viajes europeos. Allí el Rayo dio su primer paso hacia lo que terminaría refrendando el pasado jueves en Atenas.
Después llegaría el mayor desplazamiento de aficionados vallecanos por Europa hasta la fecha. En Bratislava pudimos ver a 2.500 rayistas poblar la zona visitante del estadio del Slovan, una grada que vibró con los suyos pese a la derrota final y que también disfrutó por las calles de la capital de Eslovaquia.
Algo más modesto, aunque también importante, fue el viaje a Białystok, en Polonia. Allí el equipo de Iñigo Pérez se reencontró con la victoria a domicilio en el duelo ante el Jagiellonia. Una noche histórica que se quedaría pequeña comparada con las dos siguientes experiencias.
La primera, en Turquía, en un “infierno” venido a menos que el Rayo transformó en un 1-3 que serviría para, con sufrimiento en Vallecas, avanzar a los soñados cuartos de final en Atenas.
Y el jueves llegó el último desplazamiento masivo del rayismo hasta la fecha. En el Agia Sofía de Atenas, 1.500 aficionados del Rayo se ilusionaron con el arranque de partido, sufrieron con la avalancha ofensiva de los griegos —que llegaron a igualar la eliminatoria— y explotaron con el gol de Isi en el minuto 60 y el pitido final que rompía el techo jamás alcanzado por el Rayo en Europa: las semifinales de la Conference ya eran una realidad.
El Rayo viajará a Estrasburgo, previo partido de ida en el Estadio de Vallecas, el próximo 7 de mayo, para pelear por un puesto en la final de la Conference, una competición marcada por el buen hacer del equipo franjirrojo, pero, sobre todo, por el empuje y la valentía de una afición que ha recorrido miles de kilómetros junto a la franja para llevar a sus jugadores a lo más alto. El Rayo está a dos partidos de una final europea y el rayismo sueña con ella.
