El Rayo logró la victoria en el Toralín de Ponferrada tras un mal partido resuelto a falta de poco más de cinco minutos. Armenteros volvió a ver puerta, Dani sustituyó a Cobeño bajo palos y el juvenil Lass fue protagonista en unos minutos finales que dieron tres nuevos puntos a los vallecanos.
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Ficha técnica:
Ponferradina (0): Alejandro, Redondo (A), Luis Prieto, Jano (Borja, minuto 85), Abraham (A), Yuri (Del Olmo, minuto 67), Máyor, Acorán, David Malo, Gaizka Saizar (De Paula, minuto 72) y Toribio (A).
Rayo Vallecano (1): Dani, Casado (A), Coke (A), Amaya (A), Alcañiz, Movilla, Javi Fuego, Armenteros (A), Piti (A)(Carlos, minuto 85), Juli (Michel, minuto 52) y Aganzo (Lass, minuto 79).
Arbitro: Prieto Iglesias (colegio navarro).
Goles: 0-1. Minuto 83. Armenteros.
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El Rayo se mantuvo haciendo equilibrios sobre el alambre en el Toralín hasta que un juvenil con pinta de jugador de gran futuro como Lass y un hombre tocado con la varita divina del gol, Armenteros, desatascaron un atranque que no parecía tener vía clara de solución.
La Ponferradina tiene claro que su futuro en Segunda División pasa por un milagro cada día más complicado y con este negro porvenir se posicionó ante uno de los gallitos de la categoría a plantarle cara, a hacerle la vida imposible y a apretar y luchar. Y a fe que lo hicieron y, a los puntos, como en una velada de boxeo, salieron vencedores. Lástima para ellos que el fútbol se vive de otra manera y, a veces, no basta con merecerlo sino que también hay que tener acierto y ahí, el Rayo, tuvo la fortuna de cara.
Sandoval sorprendió a todos “castigando” a Cobeño, por mucho que lo camuflemos con cualquier explicación que sirva para rebajar la tensión. Los últimos goles encajados por el mostoleño le han pasado factura y, una vez cumplido uno de sus objetivos –jugar 30 partidos significaba renovación automática-, tuvo que dejar su sitio a Dani. El gallego estuvo a buen nivel, aunque en la segunda parte el sol le jugara malas pasadas en alguna que otra salida.
La de Dani no fue la única novedad, porque el técnico madrileño, cansado de experimentar con laterales y medios centros reconvertidos a central, utilizó a un hombre joven en su posición natural. Alcañiz, que en su primera aparición con el Segunda, fue titular y lo hizo bien. También Juli fue titular, al igual que Aganzo -pésimo partido el suyo-… en definitiva, un Rayo con muchas ‘caras nuevas’.
Futbolísticamente el partido del Toralín no pasará a la historia por su aportación al espectáculo, aunque sí podría pasar por ser clave en un nuevo ascenso para el Rayo Vallecano. Es en partidos como el de hoy donde los equipos forjan sus gestas y el Rayo supo sufrir, esperó y aprovechó su gran ocasión para certificar una victoria que les acerca a Primera División.
La primera mitad tuvo dominio alterno, con una Ponferradina que sabía de la velocidad de los vallecanos y que evitó regar el césped haciendo que la pesadez del balón fuera una de las claves del partido. La circulación era especialmente cansina y las acciones de ataque parecían ralentizarse de manera exagerada. El juego estuvo espeso y el Rayo no encontraba el camino franco hacia la portería de Alejandro, mientras la Ponferradina, poco a poco, abría vías de agua en la defensa franjirroja, poniendo en aprietos a un inédito Dani, que no se había estrenado en toda la temporada.
Lass revolucionó al Rayo y Armenteros logró un gol que mantiene todas las ilusiones por el ascenso
El segundo período siguió siendo el fiel reflejo de una ansiedad y de un estrés que parecía bloquear a un equipo que no era el de ideas claras, efectividad y peligrosidad de otras ocasiones. Sandoval movió el banquillo dando entrada a Michel para oxigenar el centro del campo, pero sus intenciones se vinieron abajo en apenas unos minutos. Posteriormente volvió a centrar su mirada en el más jóven de sus pupilos y Lass, que sirvió de revulsivo y que volvió loca a una defensa cansada que pareció ir con una marcha menos que el juvenil franjirrojo, fue clave en el cambio de ritmo de los últimos minutos.
Armenteros, con un disparo cruzado desde dentro del área tras rechace a disparo de Michel, tumbó a una Ponferradina abocada al pozo de la Segunda B, encumbrando a un Rayo que sufrió de lo lindo para mantenerse en pie ante el colista de la categoría.
La explosión de júbilo en la grada, donde de nuevo sería protagonista la hinchada franjirroja, se correspondió con la alegría de un equipo que empieza a ver la luz al final de un túnel que sigue sin tener final, a pesar de la lucha, la entrega y la fe de unos jugadores que, cobrando 400 euros después de meses sin recibir nada, siguen dando un ejemplo de profesionalidad que no será olvidada.
