Hacía tiempo que no veíamos el estadio de Vallecas tan encendido con lo que estaba sucediendo en el terreno de juego. Y no solo porque el Rayo Vallecano – Barcelona registrara una de las mejores entradas de las últimas temporadas, 14438 espectadores, sino porque la indignación recorrió las gradas en varios momentos del encuentro.
Empezando por lo meramente numérico, la asistencia de público frente al conjunto blaugrana mejoró con respecto a las dos últimas temporadas (14.148 en 2023 y 14.031 en 2024). No hubo lleno, pese a las entradas agotadas, porque faltaron algo más de 250 abonados del club.
En cuanto al ambiente, difícilmente se puede encontrar un encuentro donde el público estuviera tan enchufado con su equipo. Porque desde el palco se había atacado al grupo de animación principal del equipo y porque el colegiado hizo el resto para que el vaso del cabreo se desbordara por completo. Una situación arbitral y con el VAR que exaltó al mismísimo Íñigo Pérez.
El rayismo estuvo totalmente entregado a sus futbolistas, sosteniendo a sus jugadores en sus peores momentos y azuzando a los futbolistas en busca de la remontada que inició Fran Pérez y que se quedó a punto de lograrlo. Una grada que nunca dejó de creer y que estuvo activa disparando los decibelios pese a que no hubo animación de forma general.
