El Rayo Vallecano rinde visita al Betis de Pepe Mel en un partido en el que el técnico madrileño ha puesto todo el énfasis del mundo para evitar que los suyos se relajen y se confíen.
Pepe Mel no ha querido dejar nada a la improvisación y su discurso ha sido claro, relajación cero. La victoria del Betis, con contundencia y explosividad, en San Mamés, había disparado la euforia en el entorno verdiblanco, el mismo que vio cómo el año pasado su equipo barría en un espectacular arranque liguero y el mismo que, de mitad de temporada en adelante, tuvo que sufrir para salvar la categoría. Así es el Betis de Mel, blanco o negro, negro o blanco… sin término medio.
El técnico madrileño se ha encargado de recordar que el Rayo, ese equipo al que consiguió devolver al fútbol profesional y con el que luchó por ascender a Primera División, se ha convertido en la auténtica bestia negra del Betis desde su llegada a Heliópolis. Cuatro partidos y tres derrotas hacen pensar al entrenador verdiblanco que el de hoy puede ser más de lo mismo. Para evitarlo, para enchufar a los suyos, y para ponerse la venda antes de la herida, Mel tiró de repertorio de entrenador veterano y alabó a su rival.
En su casa tiene tela por cortar. Tiene a Beñat, con pie y medio fuera del equipo, pero dándolo todo por unos colores que con toda probabilidad no seguirá defendiendo el año próximo, y tiene a Rubén Castro, un hombre-gol, que no podrá sumar al haberse convertido en la baja más significativa de un Betis que ha arrancado el campeonato arrasando, como ya hiciera la temporada anterior. La de Rubén Castro es una buena noticia para el Rayo, porque el canario es, sin duda, el jugador más efectivo de cara a portería contraria. Sus sustitutos, Pozuelo o Jonathan Pereira, de gran calidad, están un peldaño por debajo del ex-delantero del Rayo.
En el conjunto vallecano la noticia es, en cambio, positiva. La incorporación de ‘Chori’ Domínguez a la lista de convocados es la nota más destacada de una expedición que llega con tres puntos y una victoria conseguida ‘in extremis’ ante el Granada, pero con las mismas dudas que antes de dicho encuentro. Jémez ya ha avisado en la previa que habrá cambios, porque a pesar de la victoria, no quedó completamente satisfecho del rendimiento de los suyos.
La discontinuidad en el juego de hombres como Gálvez, el excesivo individualismo de Lass o los escasos aportes de algunos jugadores en la medular, podrían convertirse en variaciones individuales, nunca con influencia en el planteamiento táctico ni en el espíritu de un equipo que llega a Sevilla a pelearle el balón y la presión al equipo de Mel. Ese es el espíritu que Jémez quiere ver en los suyos. Por eso, la segunda parte ante el Granada le dejó con malas sensaciones.
Para hoy, con algunos retoques mínimos, el Rayo volverá a intentar imponer su fútbol y buscar la velocidad en la salida del balón para intentar sorprender a un Betis cargado de moral y con la conciencia muy tranquila tras su gran partido en la Catedral.
