Cedidos y comprometidos

Tres fueron los jugadores que, a principio de temporada, llegaron a préstamo al Rayo Vallecano y los tres están demostrando un nivel y un compromiso excepcionales. Armenteros, cedido por el Sevilla, Trejo, procedente del Mallorca y Amaya, del Wigan, están totalmente involucrados en el objetivo.

Cedidos y sin cobrar, enfrentados con los dueños del club y adorados por la afición, atravesando problemas económicos pero anteponiendo el interés del grupo a los suyos personales. Armenteros, Amaya y Trejo cumplirían el perfil de un jugador que, en estas circunstancias, se esconde y deja pasar el tiempo para superar una pesadilla que ninguno de ellos esperaba cuando llegó a la entidad franjirroja.

«Me dijeron que en este club estaban al día y que en este club se pagaban primas y, al día siguiente, al entrar en el vestuario, me di cuenta que era todo mentira. Desde el primer día», comentaba Armenteros. A pesar de esto, el jugador argentino ha estado totalmente enchufado durante la temporada, hasta tal punto de ser el máximo goleador del equipo con diecisiete goles. El tener su ficha ‘asegurada’ por su club de origen o el ser consciente de que cuando finalice la presente campaña su futuro estará lejos de Vallecas no le ha hecho desistir y, a falta de nueve jornadas, está tan involucrado en la lucha por el ascenso como el que más -valga como muestra la rabia con la que celebró su gol ante el Albacete-.

Oscar Trejo, llegó desde Mallorca vía Elche. El delantero argentino del Rayo estuvo cedido la pasada temporada en el conjunto ilicitano y tampoco dudó un instante cuando se le planteó la opción de recalar en el cuadro franjirrojo. Aquí conseguiría la estabilidad económica e institucional que busca un jugador con proyección de futuro. Lógicamente, Trejo también se llevó un revés cuando fue consciente de la realidad de la entidad presidida por Teresa Rivero, pero esto, sin embargo, no ha influido para nada en su rendimiento. Es, por detrás de Movilla (33) y junto a Coke, el jugador que, con 22 partidos, más apariciones ha acumulado y, a pesar de haber logrado menos goles que Piti o Aganzo y el mismo número que Coke (5), su aportación ha convencido siempre a un Sandoval que tiene fe ciega en el jugador.

El caso de Antonio Amaya es especial. Rayista y vinculado al barrio y a la entidad desde que aterrizara por estos lares hace casi una década, Amaya emigró el año pasado a la Premier League inglesa, pero tras fracasar en su primer intento hizo todo lo posible por regresar a su Rayo. Cedido por el Wigan Athletic, Amaya ha disputado partidos con molestias físicas ante la necesidad de centrales tras la marcha de Borja Gómez y la lesión de larga duración de Salva, y siempre ha cumplido. Totalmente comprometido, luchador e identificado con el espíritu de este equipo, el central franjirrojo sueña con lograr el ascenso con el Rayo Vallecano.

Tres cesiones, tres historias diferentes… tres hombres que podrían tener en sus manos la llave del ascenso a Primera División.