Sin gol, con un penalti ‘inventado’, con una expulsión y con la contundencia ofensiva del Celta… ¡Así es imposible!
Ficha técnica
Competición: PRIMERA DIVSIÓN - Jornada 20
Fecha: 18 Enero 2026 - 18,30 horas
Estadio: Balaídos
CELTA (3): Radu, Javi Rodríguez (Manu Fernández, minuto 70), Starfelt (Burcio, minuto 82), Marcos Alonso, Mingueza (Rueda, minuto 70), Ilaix Moriba, Sotelo (A) (Román, minuto 62), Sergio Carreira, Hugo Alvarez (A) (Williot, minuto 62), Durán y Bryan Zaragoza.
RAYO VALLECANO (0): Batalla, Chavarría, Pedro Díaz, Isi (Fran Pérez, minuto 78), Carlos M. (A) (Jozhua, minuto 67), Gumbau (A) (Nteka, minuto 60), Alvaro, De Frutos (Trejo, minuto 78), Pacha Espino (Alemao, minuto 60), Lejeune y Mendy (R).
Goles: 1-0. Minuto 40. Carreira; 2-0. MInuto 53. Bryan Zaragoza, de penalti; 3-0. Minuto 80. Javi Rueda.
Árbitro: Busquets Ferrer (Principal) / González Fuertes (VAR)
El Celta – Rayo Vallecano de hoy llegaba con aires reivindicativos en Vigo y con incertidumbre deportiva en los de Vallecas. Los inaceptables, lamentables y asquerosos insultos recibidos por el delantero del Celta, Borja Iglesias, tras su victoria en Sevilla, llevaron al conjunto celeste a pedir a sus aficionados que se pintaran las uñas para recibir al Rayo. Una medida reivindicativa y con la que el celtismo intentaba arropar y apoyar a su jugador ante la asquerosa reacción de los que no aceptan a quien se sale de una norma escrita por nadie y apoyada, por desgracia, por demasiados. Los energúmenos no terminan de salir de nuestro fútbol y cada vez que pueden sacan la patita para dar asco como homófobos, racistas, xenófobos o lo que quiera que sean.
En Vallecas, con las cosas más tranquilas en ese sentido, la preocupación se centraba en el elevado número de lesionados o ‘tocados’ que tiene el equipo vallecano a estas alturas de campeonato. Sin laterales derechos natos, con Ratiu lesionado y Balliu con problemas musculares, Iñigo Pérez tuvo que improvisar en la línea defensiva repitiendo el experimento copero ante el Alavés. El Pacha se situaba en el lado derecho para suplir al rumano y al hispano-albanés. Además, las bajas de Ciss disputando la final de la Copa de Africa, la de Unai por lesión y la de Oscar Valentín por sanción tampoco aclaraban el terreno en el centro del campo. Ahí, Iñigo tiró de Gumbau y Pedro Díaz, llenando el resto del campo de esos extremos reconvertidos a cualquier cosa que tanto le gustan al técnico franjirrojo. Isi, Carlos Martín, Alvaro y de Frutos plagaron los huecos que dejaba el esquema defensivo del equipo de Claudio Giráldez.

El primer minuto fue esperanzador, con todos los jugadores rojos metidos en campo celeste para presionar e incomodar a su rival en la salida y confección del fútbol. La presión, con Isi como delantero centro y De Frutos, Alvaro y Carlos Martín como compañeros de viaje en tareas ofensivas, fue efectiva, aunque tampoco sorprendió a un rival que ya esperaba el planteamiento, la apuesta y el despliegue físico de un equipo que no esconde sus armas y que casi siempre juega igual.
Con tanto delantero camuflado de jugador habitual de banda llegó la primera jugada sorpresiva con la incursión de De Frutos por el centro superando la línea defensiva gallega y plantándose solo ante Radu, que reaccionó bien para tapar el 0-1 que ya se cantaba en Vallecas. Se cumplía el primer cuarto de hora y, aunque la posesión correspondía mayoritariamente al Celta, el Rayo no se sintió abrumado y fue el primero en avisar a su rival. La ocupación de espacios por parte de los rayistas era espectacular, con su línea defensiva adelantada hasta el circulo central y con el resto del equipo muy pendiente de los jugadores más peligrosos del Celta.
La movilidad de los jugadores del Rayo era la clave del partido, tanto en ataque como en defensa. Arriba, porque tan pronto sorprendía Isi como De Frutos o incluso Pedro Díaz, y en defensa, porque había que estar muy atento a las permutas de futbolistas para no provocar desajustes que generaran peligro atrás. Precisamente sería en una de esas acciones en las que tanto Isi como Pedro Díaz trabajaban arriba la presión cómo se propiciaría la primera jugada de peligro de Bryan Zaragoza. El espacio generado en el centro permitió la contra que finalizaba con un disparo que despejaba Batalla a córner. El partido estaba controlado, pero… había que tener mucha atención.
Superada la primera media hora de partido el Rayo volvía a avisar tras el lanzamiento consecutivo de dos saques de esquina. Tras una serie de rechaces el balón quedaba muerto y cuando Carlos Martín se disponía a rematar para hacer el 0-1 el balón era tocado por Mendy, frustrando el remate a gol de su compañero. El Rayo seguía atacando y pidió penalti en una mano de Marcos Alonso, con el árbitro y el VAR diciendo que sería mano, sí, pero no penalti.

Los vallecanos seguían abarrotando el área de Radu con hasta cinco atacantes mas el hombre de banda que centraba por derecha e izquierda para inquietar a un Celta que en una gran acción de ataque iba a dejar a los rayistas con ‘cara de tontos’. Un genial envío de Hugo Alvarez para la ruptura por el centro de Carreira iba a permitir a los gallegos ponerse en ventaja (1-0, minuto 40) en un partido en el que, por merecimientos, deberían ir perdiendo 0-2 como mínimo. El descanso ponía fin a un gran despliegue del Rayo, sin premio, ante un Celta que sufrió, pero que sí encontró un inesperado obsequio final en forma de gol.
Tras el paso por vestuarios y con los mismos once jugadores que habían disputado el primer período, el Rayo buscaba dar la vuelta a la adversa situación con la que se había topado al final de un buen primer tiempo. El Pacha empezó rematando al lateral de la red la primera llegada rojinegra, con Isi poniendo en problemas a Radu en la segunda. El partido seguía igual, con el Rayo generando peligro y con el Celta resguardándose atrás, evidenciando una incomodidad que hacía más inverosímil el 1-0 que reflejaba el marcador de Balaídos.
Y para inverosímil llegamos al minuto 50 y a un penalti inventado por el colegiado tras un clamoroso ‘piscinazo’ de Bryan Zaragoza. La vergonzosa decisión en la que se señaló una falta que no existió por parte de Pacha Espino serviría que el Celta hiciera el 2-0, machacando la moral de un Rayo que no merecía tan severo castigo.
Con el partido perdido, Iñigo decidió quemar todas sus naves retirando a un lateral y un mediocentro (Pacha y Gumbau) para dar entrada a dos delanteros como Nteka y Alemao. El Rayo pasaba de no tener delanteros centros natos a contar con dos, antes de llegar al minuto 65 en el que vivimos la acción definitiva del partido. Mendy, tras revisión en el VAR, vería cartulina roja por una temeraria entrada en banda, dejando al Rayo con uno menos con mucho que jugar todavía. Los vallecanos, que jugaban ya con defensa de tres, se quedaban sin uno de sus dos centrales por lo que tuvieron que mirar al banquillo para incorporar a Jozhua. La línea de atrás quedaba formada por Chavarría en la derecha, Lejeune en el centro y Jozhua en la izquierda.
Con ese panorama la empresa rayista se antojaba imposible ante un Celta que, ahora sí, se sentía más cómodo porque la falta de acierto del Rayo, su contundencia, la ayuda arbitral y el error de Mendy le permitían finiquitar el choque y llevarse la victoria y los tres puntos en juego tras lograr el 3-0 anotado por Javi Rueda en el 80.

