El césped del Estadio de Vallecas está en muy malas condiciones. El proceso que ha seguido el terreno de juego no ha terminado de completarse y, aunque Iñigo afirme que está «apto», la realidad es que deja bastante que desear. A simple vista el bote del esférico ya delata detalles que se confirman cuando rueda el balón, que se frena y que no tiene una ‘rodadura’ uniforme y adecuada.
La evolución fue pasar de un césped del que se quejaban todos (jugadores y técnicos locales y visitantes) a uno del que ya sólo se quejan abiertamente los visitantes, habiendo pasado por el episodio del cambio y el desastre que provocó la suspensión del Rayo – Oviedo y el cambio de escenario del Rayo – Atlético de Madrid.
Iñigo afirmó que el campo «está correcto y apto. Es un césped que ha estado en pésimas condiciones. Ha mejorado y hoy hemos podido jugar e irá mejorando. No está como el de otros campos, pero con el sol que ha hecho hoy se ha secado un poco. Confiamos en que siga mejorando y si no habría que adaptarse». Veremos si las lluvias que se esperan para la semana que viene no terminan por arruinar de manera definitiva estos avances confirmados por el técnico rayista.

Por su parte, el entrenador del Athletic, Ernesto Valverde, afirmaba que «el campo estaba difícil» y que «desde fuera se veía mejor y estaba bien o correcto para jugar, pero con dificultades para jugar por abajo. Estaba más para el juego aéreo que para el juego por abajo», confirmando las deficiencias de un terreno de juego que, si bien permitió la disputa del partido, estuvo lejos de estar óptimo para la disputa de un partido de Primera División.
Habrá que seguir el proceso que sigue, porque de momento su evolución ha sido pasar de pésimo a muy malo. El que no se contenta es porque no quiere.
