Opinión. Por si no estaba claro, la evidencia sigue quedando más patente cada partido que pasa. El Rayo no tiene delantero y necesita delantero o, mejor dicho, no tiene un goleador y necesita uno como el comer. Se marchó Raúl de Tomás, que no cumplió con su función principal. Llegó Alemao, que de momento no está ni ‘mediocerca’ de marcar un gol, así que mucho menos de ser el goleador que se demanda. Tenemos a Nteka que, por mucho que lo intente, tampoco es el goleador que necesita un equipo como el Rayo.
Este Rayo que genera tanto volumen ofensivo, que juega tan bien, que crea ocasiones no tiene a un futbolista como Muriqi, como Budimir o como Borja Iglesias, sin nombrar a los grandes goleadores de la liga, que son evidentemente prohibitivos. Bastante hace este Rayo con los goles de De Frutos y la ayuda de Alvaro, pero se echa de menos un goleador de los de toda la vida y que, en un equipo como el Rayo, probablemente se pondría las botas a meter goles de estar más o menos fino.
Sé que el goleador se paga caro, muy caro, y que en el mercado de invierno es imposible encontrar la ganga que te permita mejorar lo que tienes y no arruinarte de por vida, pero lo dicho, que el Rayo necesita un goleador, es evidente.
Dicho esto, vamos a lo mollar. Más allá de la mala suerte del 1-0 en Copa, con varios rebotes, más allá del penalti inventado ayer en Vigo, más allá del buen juego del equipo y de no ser netamente inferior a ningún rival, la falta de contundencia ofensiva y los errores que permiten los goles de los rivales están llevando al equipo a una situación complicada. Yo no cambiaría nada o casi nada, porque me parece que el equipo hace muchas cosas bien, aunque sin resultado. Hay que seguir insistiendo y ser muy cabezotas para que al final llegue lo que se busca, con o sin delantero goleador. No queda otra.
Y no quiero cerrar esta columna de opinión sin felicitar al Juvenil por clasificarse para los octavos de final de la Copa del Rey, sin duda alguna la mejor noticia de la semana para el rayismo. ¡Enhorabuena!
