OPINIÓN

Columna de opinión de Miguel A. Tejeda en ECDF 9×22

Lo de este fin de semana ha vuelto a ser bochornoso, esperpéntico

Columna de opinión de Miguel A. Tejeda en ECDF 9×22
Imagen de la grada vacía de Butarque en un fondo en el que sólo había un espectador (c) Pasión por el Rayo

Lo he dicho otras veces. Hay momentos en la vida en los que uno debería pararse a reflexionar cuál es su función y su papel en aquello en lo que tiene una influencia directa. Para Presa, hace tiempo llegó el momento de reconocer que esto no va bien, que lejos de ser la solución a los problemas, parece claro que es el problema y que debería hacer lo que todo el mundo le pide. Si la gestión de las cosas lleva a desastre tras desastre, la situación la veo clara.

Lo de este fin de semana ha vuelto a ser bochornoso, esperpéntico. Miles de aficionados, abonados del Rayo les voy a llamar, porque visto lo visto no quiero generalizar con lo de rayistas, peregrinando a la Ciudad Deportiva para recoger una invitación a Butarque. Muchos de ellos ubicados en el fondo pese a tener otra zona diferente en Vallecas, y muchos de ellos vendiendo sus entradas al mejor postor en los portales de “Vendo boli y regalo una entrada al módico precio de 60, 70 o 100 euros”. O muchos de ellos acudiendo a Butarque con el abono del Rayo, con su invitación del Rayo, pero con su camiseta y bufanda del Atlético de Madrid.

Seguro que muchos de ellos se hicieron del Rayo por ver a Griezmann y compañía un par de veces al año, aunque ayer se quedaran con las ganas; otros muchos seguro que ahora tienen a buen recaudo un bolígrafo Bic de punta fina y un 3-0 de “Todo a 100 euros”. A cosas como esta nos ha llevado la gestión del Rayo. Ni lluvias, ni gaitas. Y la gente está harta, está cansada.

Mientras cinco mil y pico se iban de excursión a Leganés, en Vallecas se libraba otra batalla. La de la protesta, la de la unión de fuerzas, la de pelear por evitar que todo valga y te sigan pisoteando sin que importe lo más mínimo. Sinceramente, creo que no servirá para mucho. Creo que en el fondo ellos lo saben, pero les aplaudo por su valentía, su coraje y, sobre todo, su nobleza.

Mi respeto para el rayista que decidiera ir a apoyar al equipo, mi respeto al que decidiera quedarse en casa. En la libertad de decisión de cada uno está el poder de una sociedad que, desde mi punto de vista, debería pensar más en el colectivo que en el individuo, porque ahí sí, ahí sí está el verdadero poder de la gente. Si cada uno vamos por libre y solo pensamos en nosotros mismos y no en el bien común, mal nos irá. Si pensamos que esta es una guerra perdida, que no hay nada que hacer y que todo da igual, peor nos irá.

Dicho esto, espero que los verdaderos rayistas que ayer estuvieron en Butarque disfrutaran de la victoria del Rayo. Triste victoria sin vida pirata. Para el resto, no os preocupéis, que el Atlético ya volverá a ganar otro día.

A esto nos ha llevado el de la arqueta, el de la San Silvestre, el de los 40.000 asientos, el de las toallas de colorines. ¿Sigo?

Entiendo que el día 28, otra vez a las 2 de la tarde, por cierto, el estadio de Vallecas volverá a ser un clamor. De nada servirá si la queja se queda ahí y si, cuando hay que moverse y salir a la calle a protestar de verdad, nos quedamos al calorcito del salón de casa viendo fútbol por la tele o si nos vamos de excursión a Leganés, Getafe, Pinto o Castellón porque el de la San Silvestre ha vuelto a liarla parda.

Ayer fue un día triste, pese a la goleada 3-0 al Atlético de Madrid. Las caras de Íñigo y los jugadores fueron el reflejo de una situación que es insostenible y que debería empezar a cambiar. Pero, si no fuera así, está en tu mano seguir luchando o resignarte. Cada cual que escoja su camino. Yo tengo claro el mío.