El técnico del Rayo Vallecano, Paco Jémez, ha dejado claro desde su llegada cuál debe ser el camino a seguir por sus jugadores. El que se salga de las directrices marcadas, se quedará fuera.
Paco Jémez llegó a Vallecas intentando limpiar su imagen del pasado por unas desafortunadas declaraciones eternamente explicadas. El entrenador del Rayo rápidamente pasó a hablar sobre el césped, primero en la Ciudad Deportiva, después en el ‘stage’ de pretemporada en Bélgica y Holanda y, posteriormente, en cada estadio en el que el conjunto vallecano ha aparecido en una temporada que promete emociones fuertes.
El míster franjirrojo no ha pasado desapercibido en ninguna de sus apariciones y tan solo llevamos cinco jornadas del campeonato liguero. Su valiente planteamiento táctico, más allá de la defensa de tres o de cuatro, y sus alineaciones, han quedado eclipsadas por declaraciones en las que ha dejado claro quién manda en el vestuario, a quién hay que obedecer y cuáles son las consignas a seguir en todo momento. ¡Con Paco Jémez, no se juega!.
Tras el conato de ‘rebelión’ iniciado por Dani Giménez al anunciar públicamente su intención de abandonar el equipo ante lo que el cancerbero gallego consideraba una falta de respeto a su trayectoria y a su compromiso con el Rayo, el técnico dijo claramente que contaba con Dani y que cualquier jugador que tuviera algo que decir, debía hacerlo en el vestuario y nunca a través de los medios de comunicación. Fue el primer toque de atención a una plantilla que, a lo largo de estos meses, ha visto como el ‘Sargento Jémez’ ha ido imponiendo su ley dentro del vestuario de Vallecas. El técnico rayista cumplió su palabra y, en la única oportunidad en que ha sido necesario contar con la aportación de un segundo portero, Dani fue el elegido. Cobeño sigue esperando la suya.
La de Dani no ha sido la única historia paralela que ha vivido el técnico desde su llegada el pasado verano procedente del Córdoba. En el encuentro ante el Sevilla, Jémez dio un toque de atención a Lass por no obedecerle, por no encarar, por no mostrar el desparpajo que de él espera. Consecuencia posterior: suplencia en el Calderón.
Precisamente sería a orillas del Manzanares donde viviríamos el siguiente capítulo. Con el equipo a la deriva y totalmente desorientado ante el Atlético, la aparición de un Lass avisado de antemano, así como de Chori Domínguez y Delibasic, sirvió para que el técnico afirmara en rueda de prensa que algunos en veinte minutos hicieron más que otros en setenta. Sin ofrecer nombres, el flojo partido de Adrián, Piti, Bille o Trashorras, sumado a la explosión de los anteriormente citados, provocó que todos fueran suplentes ante el Real Madrid. Tres de ellos tuvieron su oportunidad con los cambios, Adrián, sin embargo, se quedó fuera. La segunda consecuencia fue la presencia de Lass, Chori y Delibasic en el once titular que se enfrentó ayer a los de Mourinho.
El técnico siempre ha dejado claro que quién no haga lo que se espera de él y lo que se le pide no tendrá sitio en el equipo, así como que aquí no se regala nada a nadie y quién quiera jugar tendrá que demostrar que es mejor y está más preparado que su compañero.
¿Qué será lo siguiente? Jémez dijo claramente ayer que «una cosa es estar acertados y otra salir con la intensidad que yo creo que tiene que tener un jugador profesional en el campo y han hecho lo que han podido» refiriéndose a la incorporación de Piti, Trashorras y Bille, añadiendo que «hay cosas que me quedo con ellas, que las veo y que por supuesto las hablaré con ellos, que es con quien las tengo que hablar. Tomaré mis decisiones, escucharé su opinión, pero indudablemente a mí no se me escapa nada, porque esa es mi profesión y mi trabajo, que no se me escape nada de lo que pasa en el campo».
Pero ahí no quedó todo. Jémez lanzó otro aviso a navegantes, dirigido frontalmente contra Casado con motivo de su expulsión ante el Real Madrid. «Una de las cosas que no me han gustado ha sido la expulsión de Casado. Creo que era evitable», afirmó. ¿Será el próximo en probar la medicina del ‘Sargento Jémez’? Ahí, el técnico lo tiene más complicado por las limitaciones de su plantilla, pero… ¡con Jémez no se juega!
