El Rayo Vallecano perdió ante el Sevilla (0-1) en un partido marcado por un nuevo error defensivo, que propició el tanto del colombiano Bacca, y por la falta de acierto en los últimos metros.

Ficha técnica:
Rayo Vallecano (0): Cristian Alvarez, Quini, Amaya, Abdoulaye (A) (Jozabed, minuto 66), Insua, Baena (A) (Manucho, minuto 60)(A), Trashorras (A), Bueno, Aquino (Alex Moreno, minuto 80), Kakuta y Leo.
Sevilla F.C. (1): Beto, Coke (A), Nico Pareja, Carriço (A)(A), Figueiras, Krychowiak (A) (Arribas, minuto 72), M’Bia, reyes (Aleix Vidal, minuto 66), Banega (A), Vitolo (A) y Bacca.
Arbitro: Alvarez Izquierdo.
Goles: 0-1. Minuto 8. Bacca.
Otra derrota inmerecida, otro error de bulto, otros tres puntos que vuelan de Vallecas dejando sensaciones agridulces y una nueva oportunidad perdida de hacer que la temporada pase de ser buena a extraordinaria. El rival, de altísimo nivel, fue un Sevilla que se limitó a aprovechar un error, a marcar su gol, a defenderse con orden y a saber sufrir. Eso y el oportunismo de su delantero estrella, Carlos Bacca, brindaron en bandeja la victoria a un Sevilla que llegó a Vallecas con una vocación defensiva muy pronunciada.
El Rayo afrontó el encuentro ante los hispalenses con novedades en el once. La ausencia de Tito por sanción y Zé Castro por lesión y el regreso de Insua al lateral zurdo propiciaron que la línea defensiva no fuera la de la continuidad, sino la de las modificaciones. Abdoulaye, que empezó el partido nervioso, y que fue de menos a más, y Amaya, que participó en la jugada decisiva del partido, completaban una zaga que apenas sufrió durante media hora la presión de un Sevilla que no llegó a Madrid pensando en su compromiso europeo, sino en cómo salir vivo del infierno vallecano.
Para lograrlo, los de Emery plantearon un choque de ‘cuerpo a cuerpo’, sin rehuir la pelea. Los primeros compases favorecieron a los andaluces, que estuvieron muy arropados por una gran afición que no dejó de animarles durante los noventa minutos. La primera y mejor ocasión de todo el partido sería aprovechada por el colombiano Bacca para adelantar a los suyos y llevar el partido al terreno que más les convenía. Una indecisión entre Amaya, que abusó en exceso de confianza, y Cristian Alvarez, que esperó la llegada del balón, sería aprovechada por el delantero sevillista para lograr el 0-1.
Con el marcador a favor, los andaluces se afanaron en defender, en bloquear a su rival y hacerle la vida muy complicada. El balón no se movía con fluidez y, ante este panorama, el Rayo perdía toda capacidad de sorpresa.
La segunda mitad daría un vuelco a la situación presencial de ambos equipos. El Rayo se lanzó en busca de su rival, le apretó, le complicó la existencia, le dificultó las maniobras y mereció el empate e incluso la victoria. Una gran ocasión de Vitolo, que remató excesivamente cruzado, fue todo el aporte ofensivo de los visitantes, que vieron como el Rayo crecía conforme asumía mayores riesgos. Jémez metió a Manucho, Alex Moreno y Jozabed, dejando fuera a Baena, Abdoulaye y Aquino, una apuesta totalmente ofensiva que inmediatamente daría sus frutos. El juego, con un doble pivote constructor, se hizo más fluido, pese a las dificultades que presentaba el Sevilla, y las ocasiones empezaron a generarse.
Kakuta pudo superar a Beto en su salida en un mano a mano que estuvo cerca de suponer el empate. Manucho, con un remate de cabeza alto, también mereció la igualada y Cristian Alvarez, en la última acción del partido, subió a rematar un saque de esquina que inquietó a la ordenada defensa sevillana. El Rayo había sido mejor que su rival, propuso el fútbol, generó las ocasiones pero se quedó sin el premio de la victoria ante un Sevilla que vivió de las rentas de Bacca.
