Hay momentos en la vida en los que o te ríes o no podrías dejar de llorar. Vamos a tomarnos las cosas con un toque de ironía, sarcasmo y humor vallecano, porque de lo contrario… Oye, que dice Laliga, el ‘papá’ de los superpoderosos clubes del fútbol español, aunque algún hijo le haya salido algo díscolo, que el Rayo hizo todo lo posible para conseguir que el Rayo – Oviedo y el Rayo – Atlético se jugaran en Vallecas. Empezamos bien. Y dice Laliga, que ellos, como garantes y ‘jefes’ de todo esto, han estado en todo momento informados y monitoreando los pasos que ha dado el Rayo para conseguirlo. Pero, qué curioso, se les olvida mencionar que el ÚNICO y PRINCIPAL culpable de la situación en cuanto a la previsión y ejecución es el propio Rayo, que decidió cambiar el césped de su estadio en época de lluvias y con dos partidos de local a la vuelta de la esquina. ¿Qué podía salir mal?
Pues nada. Que digo que cuando todo se pone en tu contra, no hay manera de enderezar el rumbo. Todo iba según lo previsto, o al menos eso es lo que nos quieren hacer creer a todos, cuando de repente, y sin esperarlo, hasta las nubes se ponen en tu contra. Resulta que dice Laliga (porque el Rayo y su presidente no decían nada) que «las condiciones climatológicas adversas que han sobrevenido durante estas dos últimas semanas, mientras se ejecutaban estos trabajos» arruinaron sus planes y los del Rayo. Me voy a parar un momento en el término «sobrevenido», que viene a exponer que «aparecieron después de iniciarse los trabajos dificultando el proceso, sin que estuvieran previstas en ese momento». No hace falta ser un lumbrera para esto, simplemente hay que estar informado. Resulta que la AEMET el 26 de enero, por poner una fecha, ya avisaba de lluvias durante toda la semana siguiente y, posteriormente, de otros 15 de precipitaciones. Ahora que estoy escribiendo esto, llueve, sí, «han sobrevenido» lluvias hoy también, arruinando los trabajos de secado de los últimos días en un estadio que, ¡oh, sorpresa!, no tiene un césped en condiciones de disputarse un partido de fútbol porque «ha sobrevenido» un cambio de césped en el peor momento posible y sin plan B, ni C, ni D… los planes no «han sobrevenido», ni en el Rayo ni en Laliga. Lo dicho, que hasta las nubes se ponen en contra de Martín Presa y le sobrevienen lluvias inesperadas (al menos para él).
Y sigo, que podría estar aquí hasta el mes que viene tirando de ironía y de sarcasmo. Ahora resulta que quien, con su actuación, su acción y su inacción ha provocado todo esto, ¡¡también se queja!! Que ahora dicen que como el partido no se puede jugar en el Estadio de Vallecas y hay que irse a Butarque están sufriendo pérdidas. Espera que lo voy a reproducir tal cual lo han dicho, que ni a mí se me ocurriría algo así: «se trata de una medida que genera grandísimos perjuicios sociales, deportivos y económicos al Rayo Vallecano«. ¡Manda huevos! El Oviedo y sus aficionados sí que incurrieron en gastos evitables con más previsión por parte del Rayo y de Laliga. Los aficionados del Rayo también se quedaron sin asistir a un partido en sábado y tendrán que hacerlo en miércoles, los que puedan, por culpa del Rayo y de Laliga. Los aficionados del Rayo, los que quieran y puedan, tendrán que irse a Leganés desterrados obligatoriamente por culpa del Rayo y de Laliga. ¡Y encima se quejan!
Bueno, me vais a permitir que de momento pare aquí, pero volveré. Me voy a tomar un café mañanero y a contemplar por la ventana esas nubes traicioneras que han traído lluvias «sobrevenidas» a nuestras vidas y a pensar que lo que realmente fue «sobrevenido» tiene nombre y apellidos, con tan mala suerte que hasta las nubes se ponen en su contra. Peor suerte han tenido otros ¡Buen día a pesar de todo, rayistas!
