Claudio Bravo, cancerbero de la Real Sociedad, recibió cuatro goles y se marchó de Vallecas siendo un claro ejemplo de la situación de la Real. Decaído, frustrado y dolido, Bravo espera que su equipo remonte el vuelo.
El portero de la Real Sociedad analizó para PxR las claves de la derrota de la Real Sociedad en Vallecas. La presión local en un estadio de reducidas dimensiones volvió a ser una de las claves apuntadas, aparte de la expulsión, el penalti y las lesiones. Según Bravo «es un campo pequeño en el que ellos son muy agresivos y teniendo un hombre menos cuesta sacar el partido adelante». Así valoraba en un principio la derrota de los suyos por 4-0 ante el Rayo, añadiendo que «nos vamos muy tristes por la derrota de hoy. Estamos preocupados por la dinámica que llevamos y porque planificamos muy bien el partido y nos vamos sin nada. Duele porque hacemos sufrir a mucha gente que viene desde muy lejos y es muy triste que se vayan con las manos vacías», en alusión al grupo de aficionados que les apoyaron desde las gradas del Estadio de Vallecas. Sobre la preocupación de la hinchada donostiarrra, que ve cómo su equipo cae a la última posición de la clasificación, Bravo comentaba que es «lógico que la afición se preocupe pero debemos mantener la calma, tratar de dar la cara siempre y ya está. Debemos estar tranquilos y seguir trabajando fuerte para sacar esto adelante».
En el devenir del partido hubo una jugada clave, el penalti que además supuso la expulsión de Iñigo a los diez minutos de encuentro. Bravo no tenía clara la jugada porque «fue un remate desde la frontal, el balón hizo muchos extraños, quedó un rechace ahí y me lancé. No sé si hubo penalti, me golpeé con el poste y no sé lo que pasó, no sabría decirte si existió o no penalti», decía.
A pesar del abultado resultado final, el chileno no cree que fueran sorprendidos por el Rayo Vallecano. «No, no nos han sorprendido. Sabíamos cómo jugaban, su gran agresividad», para añadir que en Vallecas «da mucho gusto competir. Tienen una afición muy buena que canta y alienta todo el partido y da gusto jugar en campos que tienen una afición así».
Para terminar, Claudio Bravo pidió paciencia en relación a su míster, el francés Montanier. «Tiene que haber paciencia, si se quiere que las cosas funcionen es la única manera», concluía.
