Luis Aragonés es uno de esos personajes del fútbol que nunca dejan indiferente a nadie. Curtido en mil batallas, ‘Zapatones’ o ‘Sabio de Hortaleza’, siempre se ha destacado por centrar todas las miradas.
Luis Aragonés sigue siendo un referente en el fútbol moderno. Ya lo fue en el pasado cuando, como jugador, estuvo a punto de «regalar» una Copa de Europa al Atlético de Madrid o cuando, como técnico, vivió épocas doradas y otras mucho menos dignas en el banquillo colchonero, con Jesús Gil en el presidencia, o cuando, siendo seleccionador nacional, consiguió una Copa de Europa para España. Hoy, su nombre centra nuestra atención.
Luis Aragonés siempre destacó por el manejo de su zurda. A los quince años ficharía por el Getafe, dando paso a una dilatada carrera que le llevaría a pasar por varios equipos. Sus primeros años, tras salir del conjunto azulón, estarían marcados por la falta de oportunidades que encontró en el club que pensó en él como un jugador de futuro: el Real Madrid. Los madridistas, a pesar de todo, jamás confiaron plenamente en sus cualidades e iniciaron una serie de cesiones que, año tras año, terminaban por cerrarle las puertas del primer equipo. Así iniciaría su andadura en el Recreativo de Huelva, seguido por el Hércules y el Plus Ultra, reconvertido posteriormente a Castila C.F.
Su último escalón, y en el que dio el salto definitivo en su carrera, fue el Real Oviedo. Su fenomenal temporada con los ovetenses no le permitió, sin embargo, gozar de una oportunidad en el Real Madrid, lo que le obligó a salir del club y a buscar su futuro en el Real Betis. Allí terminó de explotar, abriéndole las puertas del Atlético de Madrid, club que le marcó de manera definitiva. Con los colchoneros lograría tres campeonatos de liga (66, 70 y 73) y dos Copas del Generalísimo (65 y 72).
Sería en el Atlético de Madrid donde ‘Zapatones’ rozaría la gloria absoluta, transformada finalmente en la mayor decepción de la historia del club del Manzanares. Su punto y final de futbolista tuvo su epicentro en un momento memorable y triste por partes iguales. En 1974 el Atlético de Madrid de Luis Aragonés disputaba la final de la Copa de Europa frente el Bayern de Munich en el Estadio de Heysel. El madrileño, con un excepcional lanzamiento de falta por encima de la muralla germana, adelantaba al Atleti y le daba medio título de campeón de Europa. Pero su alegría se transformaría en decepción cuando los alemanes empataban el partido en la recta final del mismo y mucho más cuando en el encuentro de desempate (por aquel entonces no había prórroga ni penaltis) les pasaban literalmente por encima, gracias a su mejor preparación física.
El jugador madrileño fue once veces internacional y logró el galardón de máximo goleador en la temporada 69-70, compartiéndolo con Gárate y Amancio.
Aragonés decidió poco después de la gran decepción europea decir adiós a su carrera como futbolista, dando paso a una nueva versión de ‘Sabio de Hortaleza’… que será digna de otra historia y que resumimos con algunas de sus frases más celebres y conocidas:
«Si Gatusso es una referencia, yo soy cura». Eurocopa 2008
«Míreme usted a los ojitos». Frase dirigida al brasileño Romario cuando dirigía al Valencia C.F.
«Debe ver las cosas con más luz, tener claridad. Dígale al negro que usted es mejor». Aragonés a Reyes en 2004, durante un entrenamiento de la selección española.
«Un entrenador de fútbol debe ir en chándal a los partidos».
«Soy un gran defensor de la verdad».
«Cogí una selección. Intento dejar un equipo».
«En el fútbol hay que ganar, ganar y ganar y después ganar, ganar y ganar». Rueda de prensa como entrenador del Atlético de Madrid.
