Rubén Ramiro ya ha escrito el principio de su historia en el mundo del fútbol. Del juvenil a Primera División apenas hay un paso, el mismo que dio Lass y el que ahora, con 19 años, acaba de dar Rubén.
En el Trofeo Vallecas ante el Al-Ain todos se preguntaban quién era aquel chaval que encaraba, que buscaba al contrario, que corría y regateaba sin parar. En aquel momento, Paco Jémez decidió que el siguiente partido oficial sería el que le diese la oportunidad a Rubén Ramiro de estar entre los grandes, de unirse a su primera convocatoria con un Primera División. Las circunstancias posteriores ayudaron a ello.
La baja de Piti por problemas musculares abrió las puertas a un jugador que tiene todavía un larguísimo camino por recorrer pero al que ya nadie podrá borrar la sonrisa tras debutar frente al Sevilla y, en casa, ante los suyos.
Paco Jémez afirmó en rueda de prensa que su debut se produjo por un cúmulo de circunstancias, aunque precisamente fueran las circunstancias las que evitasen su posterior lucimiento. Porque casualidad fue lo de Piti, precisamente tras su explosión en el Trofeo de Vallecas, y mucho más que Lass no atendiera las continuas exigencias de su técnico pidiéndole que encarase, que buscase a la defensa. Esto provocó el enfado del técnico y su determinación a dar entrada a Rubén en busca de mayor profundidad por banda.
Cuando todo estaba de cara, llegó la expulsión del cancerbero y su cambio de ‘rol’. De repente su trabajo era acompañar a Casado en la banda izquierda para detener las acometidas de un Sevilla que buscaba la victoria a toda costa. Se acabaron sus carreras por la banda, se esfumaron sus opciones de buscar la línea de fondo y se perdió el lucimiento de un jugador joven que vuelve a aparecer por Vallecas para alegría de una afición que quiere ver a los suyos triunfando en el primer equipo. Rubén ha dado un primer paso, ahora toca rubricarlo en el filial para seguir contando.
