Demasiado artificio con escasa pólvora

El Rayo Vallecano perdió en el Reyno de Navarra ante Osasuna (1-0) gracias al gol anotado por Sola en los primeros compases de un partido totalmente dominado por los vallecanos.

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Ficha técnica:

C.A. Osasuna (1): Andrés, Flaño (A), Kike Sola (Timor, minuto 62), Armenteros (A), Sisi (Llorente, minuto 35), Arribas, Oier (A), Cejudo (Lamah, minuto 68), Nano, Raoul Loé y Damiá.

Rayo Vallecano (0): Cobeño, Tito, Gálvez (A), Amat, Nacho (A), Javi Fuego, Trashorras (Delibasic, minuto 69), Franco Vázquez (Lass, minuto 81), Piti, Chori Domínguez y Leo

Arbitro: Delgado Ferreiro.

Gol: 1-0. Minuto 4. Kike Sola.


El Rayo Vallecano dejó escapar una victoria merecida en lo futbolístico y en lo moral ante Osasuna, fruto de su inoperancia y falta de mordiente ofensiva. Los franjirrojos cometieron un error defensivo en la primera acción de ataque local, y tras encajar el primer golpe, en forma de gol anotado por Kike Sola, se adueñaron del balón, del fútbol y de todo lo que, a partir de ese momento, iría sucediendo.

Jémez había adelantado que ‘El mudo’ Vázquez jugaría de inicio y el argentino, desde el primer balón que tocó, quiso dar la razón al técnico cuando afirmaba que se lo había ganado y que se merecía estar en el once. El centrocampista, que apenas había tenido protagonismo en lo que va de temporada, se erigió en el mejor jugador del Rayo en los primeros cuarenta y cinco minutos y con Trashorras por el centro, Piti por la banda izquierda, ‘Chori’ de lado a lado y Leo donde podía, dominaron a un Osasuna que con el gol y con la lesión de uno de sus jugadores ‘franquicia’, el virtuoso Sisi, cedió terreno y terminó a merced de un Rayo que no pudo ni supo rematar la faena.

La primera mitad vino marcada por el gol osasunista, por la mencionada lesión de Sisi y por unas claras manos de Loe dentro del área que el colegiado obvió. Las posteriores protestas de los franjirrojos, esta noche con la tercera equipación completamente azul, no sirvieron más que para mostrar su indignación por una jugada que pudo haber cambiado el rumbo del partido. No lo hizo, sin embargo, en cuestiones meramente de artificio. El Rayo tocaba y tocaba, salía desde atrás, dominaba el juego y buscaba los huecos que un inconmensurable Alejandro Arribas se encargó de tapar una y otra vez. El ex jugador del Rayo fue clave en la victoria de un equipo que, una vez más, demostró una gran intensidad en sus acciones defensivas, una presión asfixiante sobre el rival, pero un perfil bajo en calidad técnica.

El fútbol del Rayo tuvo mucho más mérito precisamente por las dificultades que presentó el partido desde el inicio. Si Osasuna necesita poco para apretar desde el minuto uno, verse por delante en el marcador sirvió para que su estabilidad emocional fuese mucho más evidente, traspasando la presión y la necesidad a un Rayo que llegada con la intención de seguir ‘enganchado’ a los puestos altos de la clasificación.

Leo lo buscó con insistencia, los remates de Piti o Trashorras se marchaban fuera y las llegadas de Franco Vázquez generaban confusión en la defensa local, aunque sin beneficios evidentes para los franjirrojos, que terminarían volcados sobre el área de Andrés en una segunda mitad que fue un monólogo rayista.

Nacho, por la banda izquierda, llegaba en jugadas de combinación con Piti y el ‘Chori’, los cambios de orientación a la banda de Tito, donde también se dejaba caer a menudo Leo, conseguían desestabilizar a la zaga rojilla y las llegadas por el centro, en avalanchas desordenadas pero peligrosas, casi nunca terminaban en remates francos. Sí lo hizo Leo tras un buen centro de Nacho, pero el delantero brasileño estaba adelantado y el colegiado anuló el empate de un Rayo que siguió intentándolo hasta el final.

El gran trabajo de Loe en el centro del campo, los continuos cortes de Arribas en defensa, y poco más, sirvieron para minimizar al máximo los arrestos de un Rayo de toque y de calidad, que obligó a los navarros a sufrir y a terminar pidiendo el final del partido prácticamente durante toda la segunda mitad. La explosión de júbilo de los jugadores de Mendilibar demostró bien a las claras, lo sucedido en un Reyno de Navarra que fue una ‘caldera’ en la que el Rayo no supo culminar su mejor apuesta.