«Desde la lejanía tengo envidia sana de mis ex-compañeros»

Julián Cerdá «Juli» está viviendo su ‘exilio’ griego con ilusión y esperanza. Pendiente de la actualidad del Rayo Vallecano nos atendía en su «nueva casa», compartiendo con nosotros sus actuales vivencias.

La continuidad de Juli en el Rayo Vallecano estuvo repleta de incertidumbre. Como otros integrantes de la primera plantilla del Rayo Vallecano, para seguir enrolado en el proyecto franjirrojo debió escuchar primero un «no», luego un «sí» y posteriormente un «ya veremos», que terminó con su cesión al conjunto de la liga griega Asteras Tripolis.

El cuadro heleno se vio envuelto en una denuncia por amaño de partidos de la temporada anterior, lo que provocó que Juli y sus compañeros no tuvieran claro durante varias semanas si su sitio estaba o no entre los grandes de la competición griega. Finalmente, el Asteras fue admitido en la Superliga y la competición comenzó. La adaptación de Juli fue complicada, aunque el jugador levantino reconoce el buen trato recibido desde su llegada. «La verdad es que desde el principio genial, la gente del club, la ciudad, prensa, en ese sentido genial. Me costó un poco adaptarme, pero ahora la verdad es que no tengo ninguna queja. Fueron momentos complicados que nos hicieron no tener una buena preparación psicológica para afrontar los primeros partidos, pero ya pasó por suerte y empiezan a verse los resultados». Para el centrocampista franjirrojo, la liga griega «no es equiparable a las llamadas «Grandes», aunque tiene equipos potentes como Olympiakos, Panathinaikos o PAOK Salónica«.

Juli es un jugador sincero, un hombre que no rehúye las cuestiones complicadas y que, conforme avanzaba la conversación nos desvelaba los momentos que vivió durante su salida de Vallecas. «Bueno, en un principio fui para empezar la pretemporada y en un momento de ella se me comenta que fuera a rescindir, porque no se contaba conmigo. Estando allí me comentaron que al final sí que contaban, pero que teníamos que ponernos de acuerdo con el dinero. Alcanzamos un acuerdo en menos de un minuto y cuando estaba a punto de empezar la temporada se me comentó que lo mejor era buscar una cesión…». A pesar de estos vaivenes, Juli habla de respeto. «Hay que respetar las opiniones de todo el mundo».

El jugador del Asteras no pierde detalle de todo lo que sucede en España y está pendiente en todo momento de la actualidad del conjunto vallecano. «Si, por supuesto, siempre que me coincide veo los partidos, o resúmenes, incluso sigo manteniendo contacto con compañeros que siguen en el equipo». Con el mercado de invierno en plena ebullición, Juli no se ha planteado seriamente una posibilidad que quizá a más de un seguidor se le pueda haber ocurrido. Su regreso estaría complicado. «¿Pensado…? Pues no está en mis manos, si estuviera en mis manos quizá este verano no hubiera salido de Vallecas, pero el fútbol es así y hay que respetar las opiniones de la gente. Yo solo me dedico a jugar e intentar hacerlo bien para el club en el que estoy, ahora mismo en el Asteras, pero todo sería verlo y ponernos todas las partes de acuerdo», dejando entreabierta una puerta que el propio jugador sabe que casi se cerró de manera definitiva el pasado verano.

Con Susaeta, compañero y amigo de su etapa en el club de Vallecas, fuera del equipo, se inició una ronda de salidas que completarán más adelante tanto Koke como Botelho, dos jugadores con los que Juli no compartió vestuario en partido oficial. Además, varias de las nuevas incorporaciones, como Raúl Bravo, Sueliton o Labaka, apenas están teniendo protagonismo. Todo esto, en cambio, no hace pensar al alicantino que pudiera tener hueco en este equipo. «La verdad es que eso no se sabrá nunca, tampoco me gusta pensar en lo que podía haber sido y no fue. Simplemente me considero un profesional y tengo la cabeza puesta en el presente y ese es el Asteras de Tripoli, pero sí que es verdad que desde la lejania tengo envidia sana de mis ex-compañeros, ya que después de lo pasado y vivido el año pasado, haber tenido esa posibilidad…».

Por último, y a modo de despedida, el jugador franjirrojo no quiso dejar pasar la oportunidad de dirigirse a esa afición que sufrió con él y sus compañeros la pasada temporada, y que les apoyó hasta el último instante para lograr el objetivo de ascender a Primera División. Algo que finalmente Juli no ha podido disfrutar. «No hace falta mandarles muchos mensajes. Creo que día a día demuestran lo que son y cómo lo viven y sobre todo lo orgullosos que llevan el escudo allí por donde van y como llevan al equipo en volandas», concluía.


Juli