«Disfruta del ascenso»

«Disfruta del ascenso»

Editorial. Carta abierta de Pasión por el Rayo con motivo del ascenso, tras una década de trabajo con la franja del Rayo Vallecano.

Editorial. Ha llegado el momento de disfrutar. Seguramente este ha sido el consejo que más veces he escuchado en estos dos últimos días: “Disfruta del ascenso”. Ese verbo, esa palabra, resume claramente, sin tapujos, sin más, el sentimiento que me abruma por momentos. Disfrutar, disfrutar, disfrutar…

Han sido muchos, muchísimos, los momentos vividos con esta franja que un día se cruzó en mi camino y me puso una zancadilla de la que ya nunca más pude recuperarme. Me atrapó, me dejó tocado, me acogió y, al final, se ha convertido en uno de los grandes motores de mi vida, de mi corazón, ese corazón que ya no tiene más color que el franjirrojo de un barrio, de una gente, de un equipo, de un club, de una grada y de un lugar que adoro como nunca llegué a imaginar. Os quiero, sin más.

El domingo no fue un ascenso más. El primero fue increíble, el siguiente la leche, qué decir del de Tamudo (porque como un ascenso lo vivimos)… el domingo fue un día muy especial, repleto de sentimientos. Este ascenso puede significar el final de una era, una década vivida con toda la pasión, la emoción, el cariño, el orgullo, la rabia, la alegría, la sinceridad, el amor y la pena, porque también la hemos vivido. “Disfruta del ascenso” es un buen consejo, casi premonitorio.

No puedo evitar verme reflejado en las lágrimas de mucha gente a la que quiero y a la que vi disfrutar y emocionarse. Las mías quedaron aplazadas para la reflexión, para la soledad, para el camino de vuelta de un festejo que volví a disfrutar (otra vez la dichosa palabra), que volví a disfrutar a mi manera. La fuente de la Asamblea teñida del rojo de las bengalas de mi gente, sus cánticos, sus bufandas, sus abrazos, sus palmadas cariñosas en la espalda, sus palabras de alegría… La vuelta fue dura, un camino a casa de apenas diez minutos a pie, cámara en mano conteniendo las imágenes de lo vivido minutos antes y cientos de imágenes recorriendo de manera atropellada mi mente con una única banda sonora de compañía: “Disfruta del ascenso, Miguel Angel, disfruta del ascenso”. Ese torbellino, esa mezcla de sensaciones, ese amor que duele, esas lágrimas que  ya sí ganaron la batalla.

He visto crecer en este tiempo un sentimiento inigualable, que me acompañará para siempre. He visto crecer a los que me rodean y les he visto empaparse de ese sentimiento que no puedo describir con palabras. He visto cómo todo se amoldaba, se acoplaba, se coordinaba, cómo todo ha funcionado a las mil maravillas, sin hacer ruido, sin lamentos, sin grandes dramas. Diez años dan para mucho, diez años…

Aún no sé si debo “colgar las botas”, “tirar la toalla” o “luchar con uñas y dientes” por lo que con tanto trabajo, sufrimiento, cariño y dedicación hemos construido de la nada. Lo más pequeño es lo más grande para mí. Y no quiero que se extinga, no me gustaría que se apague después de una década de pelea y entrega. Aún no sé qué pasará, pero una cosa está clara, “Voy a disfrutar del ascenso”, tanto como espero que estés disfrutando tú.