El Real Betis se ha impuesto con contundencia al Rayo Vallecano (4-0). Los franjirrojos no supieron sobreponerse al primer tanto de los béticos, logrado en la primera mitad, y en una segunda parte en la que se aprovecharon los huecos por parte local, los de Mel se impusieron con contundencia.
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Ficha técnica:
Real Betis(4): Goitia,, Miguel Lopes, Dorado, Salva Sevilla (Juande, minuto 63), Iriney (Arzu, minuto 83), Emana, Momo (Israel, minuto 70), Nacho, Rubén Castro, Roqué y Beñat.
Rayo Vallecano (0): Cobeño, Casado, Arribas, Borja Gómez, Coke, Javi Fuego, Movilla (Armenteros, minuto 53), Michel (Piti, minuto 53), Trejo, Borja García y Delibasic (Aganzo, minuto 56).
Arbitro: Bernabé García. Amonestó a Iriney, Lopes y Emaná, por los locales, y a Javi Fuego, Michel, Piti, Borja Gómez, Cobeño y Arribas, por parte visitante.
Goles: 1-0. Minuto 13. Javi Fuego en propia puerta; 2-0. Minuto 48. Beñat; 3-0. Minuto 54. Ruben Castro; 4-0. Minuto 85. Emana, de penalti.
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El Rayo se estrelló contra la efectividad del Betis y contra su propia inoperancia ofensiva. La suma de ambas cuestiones, amén de otros condicionantes a analizar, ofrecen un resultado tan amplio y contundente que parece que se hubieran enfrentado dos equipos con objetivos totalmente dispares. Por suerte para el Rayo, a pesar de su mala gestión de las jugadas de ataque, las diferencias globales no son tantas como demuestra un doloroso 4-0, que dejó a los vallecanos con cara compungida y a los béticos con una alegría colectiva que retumbó de manera espectacular en un Benito Villamarín que volvió a lucir como el estadio de Primera División que es.
Hoy se enfrentaban dos equipos con hambre de victoria, con ganas de demostrar que la Segunda División se les queda pequeña y con la intención de imponer sus respectivos potenciales, que hoy parecieron decantarse todos de lado de un equipo, el de Mel, que aprovechó verse por delante en el marcador para machacar a «su Rayo».
El planteamiento inicial de Sandoval sorprendió por la inclusión de Delibasic en el once inicial, en detrimento de un Aganzo que dedicó gran parte de la semana a potenciar su rodilla. Además, la baja de Amaya obligaba al cambio de piezas en el centro de la defensa y a la inclusión de Borja Gómez. Aparte de estas variaciones, el técnico madrileño quiso imponerse en esta partida de ajedrez sobre un tapete en malas condiciones (el césped estaba muy mal, como ya se preveía), poniendo en el campo a un «jugón» como Michel para ayudar a Movilla y a Javi Fuego, que retrasó algunos metros su posición de partida para parar las acometidas verdiblancas.
El primer disparo a puerta fue gol y el partido cambió radicalmente
Durante el primer cuarto de hora las fuerzas estuvieron niveladas, hasta que un golpe de fortuna en forma de gol en propia puerta de Javi Fuego, cambió el devenir del choque. Los de Mel, por delante en el marcador a las primeras de cambio y sin haber hecho nada para merecerlo, cambiaron la estrategia, esperaron a su rival y con un Emaná tremendo, aprovecharon la ventaja para finiquitar el encuentro.
Hasta la resolución definitiva se vivió un partido marcado por la tendencia de unos y otros. Los béticos jugaban en vertical, con salidas fulgurantes buscando a su islote ofensivo, Rubén Castro, y aprovechando el poderío físico de Emaná, mientras que los vallecanos, con mayor dominio del balón y del juego, se dedicaban a jugar más horizontal, sin profundidad y buscando en todo momento a un Delibasic que está a años luz del mejor Aganzo (que estaba vez esperó su turno en el banquillo).
Los inocentes acercamientos franjirrojos siempre morían en la frontal y los béticos, leyendo mejor lo que requería el partido, buscaron con mucho peligro y velocidad la portería de Cobeño. Tampoco tuvo excesivo trabajo el mostoleño aunque, eso sí, cuatro goles son muchos goles.
El inicio de la segunda mitad ‘mató’ el partido
No tuvo margen de recuperación el Rayo. Beñat en el primer acercamiento de la segunda mitad mejoraba la estadística de los sevillanos y situaba el 2-0 que sería vital para el devenir del resto del choque. Los vallecanos, que debían salir a buscar el empate, vieron como se desmoranaba su planteamiento y, alocados, sin criterio, y de nuevo sin acierto, buscaron el portal de un Goiria al que se vio más que en la primera mitad.
La entrada de Aganzo, Armenteros y Piti, pareció dar mayor protagonismo a la punta de ataque de los madrileños, pero ni por esas. Los verdiblancos seguían a lo suyo y, primero Rubén Castro, y después Emaná, de penalti, cerraron una goleada dolorosa.
El Rayo encadena de esta manera su tercer partido consecutivo sin conocer la victoria (dos empates -Granada y Recreativo- y la derrota de hoy) y se ven obligados a vencer al Valladolid el próximo fin de semana si no quieren oír como por Vallecas se empieza a hablar de crisis.
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