El césped del Estadio de Vallecas en el punto de mira

El irregular estado del terreno de juego del Estadio de Vallecas se ha convertido en uno de los protagonistas de la previa del encuentro ante el Getafe. Los vallecanos se quejan porque ven perjudicado su juego.

El césped del Estadio de Vallecas está bajo sospecha. Los malos resultados del Rayo Vallecano en su estadio podrían tener una justificación que acompañe a la falta de acierto de los delanteros, centrocampistas, porteros o defensas vallecanos. El ‘tapete’ está irregular y las quejas se vienen escuchando desde hace semanas. El último fue Movilla, anteriormente Arribas o Javi Fuego ya hicieron alusión a este problema.

Los primeros comentarios llegaron tras la eliminación del equipo de Sandoval en la Copa del Rey ante el Racing de Santander y, posteriormente, sonarían con insistencia y con fuerza tras la derrota ante el Real Mallorca. Los jugadores vallecanos hablan de «dificultades para controlar y orientar el balón», «terreno irregular que dificulta los apoyos»… todos lo piensan, aunque pocos dicen en alto que las condiciones son muy malas para el tipo de juego que practica el equipo.

La ironía se pudo escuchar el pasado fin de semana cuando los jugadores inspeccionaron el terreno de juego de La Romareda. Las comparaciones, inevitables, y en este caso, como en muchos otros, ciertamente ‘odiosas’. El césped del Estadio de Vallecas no parece estar a la altura de un estadio y un equipo de Primera División.

Problemas desde inicio de temporada, acuciados en las últimas semanas

La temporada ya empezó mal. El partido ante el Real Zaragoza, hace exactamente una vuelta completa, deparó las primeras quejas públicas de jugadores y entrenador, en relación al lamentable estado que presentaba la hierba del estadio vallecano. Era el mes de septiembre y, después de estudiar las alternativas posibles, se optó por la solución menos agresiva y más reducida en el tiempo.

Ahora, después de varios meses, los jugadores vuelven a alzar la voz para lamentar que un terreno de juego que debería favorecer a sus intereses y en el que deberían sentirse cómodos, haya pasado a ser un grave problema para su fútbol y el primer enemigo al que enfrentarse cada quince días. Movilla comentaba en rueda de prensa esta misma semana que «nos gustaría encontrarnos un césped en el que poder clavar los tacos, porque nuestro estadio no lo tiene y está muy irregular». El centrocampista vallecano comentaba además que «nos perjudica, porque tenemos un estilo de fútbol que necesita otras condiciones».