Villarreal y Rayo Vallecano disputarán esta tarde (El Madrigal, 18 horas) un partido en el que el técnico de los levantinos podría poner en juego su puesto.
El Rayo Vallecano puede cerrar una semana de locos con plena sonrisa. Lograr seis puntos de los últimos seis disputados es un logro, sobre todo teniendo en cuenta que enfrente estaban el Real Betis de Pepe Mel, en caída libre pero que fue líder tras las primeras jornadas de liga, y el Málaga de Pellegrini, del que nadie duda que tiene potencial suficiente para luchar por Europa. La semana se cierra visitando El Madrigal, un estadio en el que el Villarreal ha sumado cinco de los doce puntos puestos en juego. Los castellonenses empataron con Sevilla y Zaragoza (2-2) y ganaron al Mallorca (2-0), cayendo con estrépito ante el Levante (0-3).
Los de Garrido, en la cuerda floja tras los malos resultados que ha cosechado el equipo, afrontan la visita del Rayo Vallecano como la primera final de la temporada. Este tempranero calificativo viene marcado por el devenir de un equipo llamado a luchar por grandes cosas en una liga en la que los catalogados «grandes» se van posicionando y en el que conjuntos como el Villarreal o el At. Madrid no han conseguido encontrar el paso.
La baja de Giussepe Rossi es sin duda la nota más destacada en un equipo que se ha marcado como meta lograr los tres puntos en juego ante el Rayo. Para ello, el técnico del submarino amarillo volverá a echar mano de Marco Rubén. El delantero argentino apunta a la titularidad ante la ausencia de Rossi en lo que sería su sexto encuentro de la temporada, segundo en el once inicial después de su aparición en el choque ante el Granada en Los Cármenes (1-0 a favor de los andaluces).
El míster levantino se juega su futuro mientras empiezan a aparecer nombres en una agenda repleta de gente dispuesta a ocupar su sitio en el banquillo de un equipo que en las últimas temporadas se ha caracterizado por su buen fútbol y por la consecución de objetivos a corto plazo. Es el Villarreal un equipo basado en el toque del balón, en la búsqueda de la creación, aunque últimamente esté buscando su propia identidad. Esa imagen la perdieron en el Bernabéu, jugando a lo que no saben, y marcando un camino que podría generarles muchos más problemas que ventajas en el futuro más inmediato. Es por ello que el Villarreal intentará esta tarde reencontrarse a sí mismo y desde la regeneración comenzar a marcar una senda que les devuelva a los lugares reservados a priori para ellos.
El cuarto mejor equipo a domicilio intentará asaltar también el Madrigal
El Rayo ha recobrado su sonrisa, aquella que perdió ante el Espanyol y aquella que les abandonó, a pesar del esfuerzo, en los enfrentamientos con Levante, Zaragoza o Real Madrid. Las dos victorias consecutivas, ante Betis y Málaga, han devuelto la confianza a un equipo que ya no solo juega bien al fútbol sino que, como veníamos reclamando, ahora tiene el refrendo de los resultados.
Los de Sandoval llegan al Madrigal siendo el cuarto mejor equipo lejos de su estadio, donde superados tan solo por Levante (11) y Real Madrid (10), han logrado 8 puntos, los mismos que el todopoderoso F.C. Barcelona. Los franjirrojos tan solo han perdido un partido lejos de Vallecas, la derrota en el Bernabéu, logrando dos victorias y otros tantos empates. Para la cita de esta tarde, Sandoval recupera al sancionado Casado que, sin duda, será titular recuperando su posición en el lateral izquierdo. La baja de Botelho permite al técnico madrileño centrar su mirada en otras zonas del campo ya que, previsiblemente, mantendrá el bloque de las últimas jornadas con la variación táctica de la aparición de Pacheco y la salida de Lass que, pese a viajar a Castellón, podría no estar en plenitud de condiciones físicas. Tamudo seguirá siendo el hombre de referencia arriba, flanqueado por Piti y Michu, dos jugadores muy importantes en el esquema ofensivo y defensivo de un Rayo que busca el fútbol total, ese en el que los delanteros son los primeros en defender y los defensas los primeros en atacar.
Los vallecanos se han encargado de traspasar toda la presión a su rival y viajan a Villarreal con la tranquilidad de los últimos resultados y con la mente puesta en realizar un buen partido y arañar algún punto que les permita seguir respirando con total seguridad.
