Duro correctivo el recibido por el Rayo Vallecano en su visita al Espanyol. Los de Pochettino, en una gran primera mitad (4-0), sentenciaron el choque desde los primeros compases.

Ficha técnica:
R.C.D. Espanyol (5): Casilla, Amat (A), Moreno, Didac, Javi López (A), Baena (A), C. Gómez (Romaric, minuto 60), Sergio García, Verdú (A), Coutinho (Rui Fonte, minuto 72) y Uche (Quaye, minuto 86).
Rayo Vallecano (1): Joel, Tito, Arribas, Pulido (Lass, minuto 45), Raúl Bravo, Javi Fuego, Movilla (Diamanka, minuto 45), Michu (A), Armenteros, Trashorras (Piti, minuto 45) y Tamudo.
Arbitro: Teixeira Vitienes.
Goles: 1-0. Minuto 4. Uche; 2-0. Minuto 10. Coutinho; 3-0. Minuto 21. Coutinho; 4-0. Minuto 45. Uche; 4-1. Minuto 54. Tamudo; 5-1. Minuto 68. Uche.
El Espanyol bajó de la nube al Rayo Vallecano y con cuarenta y cinco minutos en los que dio un repaso en toda regla a los de Sandoval, no dejó ningún lugar para la duda. El conjunto franjirrojo, desaparecido sobre el césped de Cornellá-El Prat, apenas tuvo ninguna opción para ofrecer lo que hasta la fecha ha venido aportando a una liga en la que se han vivido más luces que sombras.
El Rayo apareció sobre el césped espanyolista con Raúl Bravo por el costado izquierdo y fue por ahí principalmente por donde se descosió, tanto, que permitió constantes llegadas de un Espanyol con las ideas muy claras y con una efectividad altísima. Además, la apuesta de Sandoval de dar entrada de nuevo a Trashorras en detrimento de Piti y con Tamudo en punta de ataque, tampoco ofreció buenas sensaciones, puesto que el juego directo al que obligaron los locales a los vallecanos no permitió el lucimiento de los centrocampistas y delanteros vallecanos. Así, Armenteros lo intentó sin mucho éxito, Trashorras apenas apareció y Movilla y Javi Fuego se vieron superados constantemente por unos jugadores espanyolistas muy enchufados y con ganas de redimir la goleada de la semana anterior en el Bernabéu. Tamudo se peleó con los centrales por cada ‘balonazo’ enviado desde atrás y Michu corrió y corrió, pero sin encontrar opciones ofensivas.
Si sumamos a esto que la defensa hizo aguas por los costados y que los centrales no fueron contundentes en las acciones defensivas, encontramos la razón de un naufragio tan espectacular como doloroso.
Los dos primeros acercamientos del Espanyol acabaron en gol y ambos con acción en superioridad en la banda de Raúl Bravo. En el minuto cuatro Javi López encontró su sitio en la línea de fondo para poner un buen centro rematado de cabeza por Uche, que aprovechó la endeblez defensiva de los franjirrojos. Seis minutos más tarde, una nueva llegada de Sergio García por el ‘coladero’ de la banda izquierda rayista permitió a Coutinho ampliar la cuenta de los catalanes y abrir la suya propia. El catalán Sergio García, que retornaba después de dos meses de baja, fue un auténtico quebradero de cabeza para los defensores madrileños y de ello se aprovecharían el resto de hombres del ataque blanquiazul para destrozar las ilusiones de un Rayo que siguió sin aparecer con continuidad en toda la primera mitad.
El primer intento del Rayo llegaría en el catorce con un remate de cabeza de Michu que se marcharía fuera, mientras que Tamudo buscó un remate demasiado centrado que no inquietó al meta Casilla. En el veinte sería Raúl Bravo el que intentaría sorprender al meta local, pero su remate fue despejado por el cancerbero. Fueron acciones aisladas de un Rayo que poco después (minuto 22) recibiría el tercer mazazo de la mañana. Coutinho, en una gran acción personal, ‘hizo un traje’ a Arribas primero y a Tito y Joel después para, en el ‘minuto Jarque’, anotar el 3-0 y confirmar la ‘caraja’ de los vallecanos.
Tan solo habían transcurrido veintidós minutos de partido y en tres remates a puerta del conjunto local, la ventaja era insalvable. El Rayo pareció intentar abrir los ojos y buscar alguna vía de penetración entre las líneas bien plantadas de los Pochettino. Movilla ponía un gran balón al segundo palo voleado en primera instancia por Tamudo, pero su intento se marcharía fuera. Las aisladas llegadas de los vallecanos solían caer en continuos fueras de juego, con un Tamudo con intenciones pero sin acierto.
A la media hora Tamudo y Tito buscaron recortar distancias, pero sus intentos acabaron en el cuerpo de Casilla y alejado de la portería catalana respectivamente. Eran los últimos e inocentes coletazos de un desconocido Rayo, que realizó, sin duda, los peores cuarenta y cinco minutos de toda la temporada. Para rematar la ‘faena’, Raúl Bravo tocaría un balón controlado por Sergio García hacia atrás y Uche aprovecharía el regalo de la zaga para anotar el 4-0 con un gran remate a la escuadra de Joel.
El Rayo despierta tarde en una aciaga mañana en Cornellá
Sandoval decidió recomponer el equipo tras el descanso. El «desaparecido» Trashorras, Movilla y un desacertado Pulido, dejaron su sitio para dotar al equipo de una mayor presencia ofensiva y un mayor control del juego con la entrada de Diamanka, Piti y Lass. La reanudación nos mostró otra cara de un Rayo que, esta vez sí, se pareció algo más al equipo que habitualmente hemos visto lejos de Vallecas. La presión surtió mayor efecto y la velocidad de Lass y la insistencia de Piti tuvieron mayor calado.
El conjunto franjirrojo encontraría el premio a su mejor apuesta en un lanzamiento largo de Joel aprovechado por Tamudo que, colándose entre los centrales, marcó un gol no celebrado pero ovacionado, en cambio, por la parroquia local. El mundo al revés.
El técnico madrileño había decidido asumir todos los riesgos posibles y, dejando una defensa de tres, y obligando a Diamanka a desdoblarse arriba y abajo, quemó todas las naves. Romaric avisó con un mano a mano ante Joel que remató fuera y Sergio García se aprovecharía de su superioridad ante Raúl Bravo para ceder a Uche el tercero de su cuenta personal y el 5-1 definitivo para su equipo.
A pesar de todo, el conjunto franjirrojo siguió trabajando con ilusión, y con llegadas de Lass o Piti inquietó a Casilla. Un doble remate en el minuto 80 pudo haber recortado algo más las diferencias, pero el acierto del meta local y el error de los delanteros vallecanos frustraron la oportunidad. Entre tanto, el Espanyol buscaba las contras rápidas. Sergio García reclamó un posible penalti por empujón de Diamanka y Didac, completamente solo, no pudo superar a Joel.
El Espanyol destrozó en mil pedazos la buena marcha como visitante de un equipo que vio como sus mejores sueños se convertían en la peor pesadilla.
