El Espanyol se mantiene a la sombra del vecino rico

El Espanyol es uno de esos equipos que no caen mal. A la sombra del siempre poderoso F.C. Barcelona, sus pequeñas ‘hazañas’ son auténticos hitos históricos.

Espaol

Opinión. Me cae bien el Espanyol y creo yo que este es un sentimiento mayormente compartido por el mundo del fútbol patrio; los pericos caen simpáticos. Pero es esta, precisamente, una señal de que no ha sido la suya una historia plagada de demasiados éxitos. Y es que, ya se sabe, los premios y la gloria generan celos y envidias mientras que, en el otro lado, el débil crea sonrisas y adhesiones.

El caso del Espanyol es el mismo que se da en todo el mundo cuando un club se topa en la misma ciudad con otro de mayor potencial que le tapa las posibilidades de crecimiento. Ocurre en Madrid con el Real y el Atlético, y por extensión con el Rayito, en la Ciudad del Turia con Valencia y Levante y, fuera de nuestras fronteras, en Liverpool con Liverpool y Everton o en Manchester con United o City.

El Espanyol es de esos equipos que, ante la falta de “espacio vital” y, por tanto, de potencial económico, tiene que vender una y otra vez a sus figuras…es de aquellos que descubren talentos, los explotan y se resignan a verlos marchar cuando alcanzan un  buen nivel. Osvaldo es el último ejemplo de una lista que antes ocuparon, por citar sólo algunos nombres Jordi Lardín o Maxi Rodríguez. Si tus mejores hombres se tienen que ir continuamente (incluso el Barça les ha birlado a un experto informático) entonces mal vamos; la cosa se convierte en un bucle de difícil solución: no tengo figuras porque no tengo dinero, no tengo dinero porque no gano y no tengo proyección mediática, no gano y no tengo proyección porque las figuras no se quedan en mi equipo y los grandes hombres no se quedan en mi club porque no tengo dinero. Y todo seguirá igual hasta que llegue el jeque de turno…

Y mientras tanto, el entrenador que meta al Espanyol en cuarto lugar será mejor técnico que cualquier Guardiola o Mourinho que gane la Liga o la Champions. Al fin y al cabo el Espanyol es como todos, zona media del campeonato. Pero hay cosas que merecen la pena destacarse de la historia del club. Los pericos tuvieron su época de gloria al acabar terceros en la 86/87 y jugar la UEFA en la temporada siguiente. Fue su año mágico y sólo Leverkusen y los penaltis les separaron de la Copa de la UEFA. Parece que es la maldición españolista, porque también los penaltis, está vez ante el Sevilla, y casi veinte años después, les separaron otra vez del primer título europeo. Entre medias, sólo alguna Copa del Rey jalona su historial, entre las que destaca aquella que ganó al Atlético de Madrid en el 2000 con el robo de balón de Tamudo a Toni. Afortunadamente, esas lecciones magistrales las imparte ahora el de Santa Coloma en el Rayo Vallecano. El domingo tendrá una nueva oportunidad.

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